Leí varios artículos días atrás sobre Vox y su problemática para un católico. Algunos artículos traslucían mayor inteligencia que otros, pero por lo general, defendían la casi-obligación moral de votar a Vox, como mal menor que era y como única posibilidad de regenerar España.

En las conversaciones de bar y los grupos de WhatsApp efluye el tópico de los partidos políticos, generando acaloradas disputas que rara vez logran hacer cambiar de pensar al oponente. Pensando en ello fue que decidí escribir este artículo, no tanto de los partidos políticos en general, sino sobre Vox en concreto, que es lo que incumbe o preocupa hoy al votante católico. Decidí plasmar mis argumentos en un artículo más que nada por poner en orden mis ideas  que no fuesen un cúmulo de argumentos falaces, y también por si a otro, a dos días de las elecciones, le sirviera de algo.

He leído varias cosas que querría refutar, como que Vox es «el único programa político (…) que no conculca los principios no-negociables de Benedicto XVI» (vida, familia natural, libertad de enseñanza y bien común). También he podido leer a aquellos que, viendo algunas cosas malas que propone Vox, muestran un nivel más alto de formación que los anteriores. Pero esa formación se ve anulada por el clásico argumento de dos palabras ante el que todos se rinden: mal menor. Es curioso ver cómo la gente esgrime este argumento sin saber bien qué es el mal menor, teniendo una idea amorfa de qué puede implicar o qué requisitos requiere para su aplicación.

Querría hacer un par de consideraciones al respecto, y brevemente demostrar por qué considero inmoral para un católico votar a Vox.

En primer lugar, quería reflexionar sobre la idea de «principios no-negociables» de Benedicto XVI. Probablemente se haya sacado de contexto o desquiciado esta afirmación del Pontífice, pero resulta evidente que ningún principio es negociable. Parece, entonces, que no puede haber principios no-negociables. Básicamente porque no puede haber principios negociables. Sólo hay principios sin más. O ¿acaso alguien podría negociar con el principio de no-contradicción (algo no puede ser y no ser la misma cosa, a la vez y en el mismo sentido)? ¿Y con el principio de obrar bien y evitar el mal? Sucede lo mismo con el principio de que el fin no justifica los medios, o con otros tantos principios que, por serlo, no son sujetos de negociación, sino que son fundamento del pensar y del obrar.

En segundo lugar, quería abordar el tema del mal menor. Se ha dado un fenómeno muy curioso, aunque triste: el católico medio ha caído en las redes del partidismo actual y está siendo arrastrado al progresismo, modernismo y liberalismo en virtud del llamado principio del mal menor. Uno piensa en Alianza Popular en sus albores y ve al PP hoy, y cuesta creer que los mismos votantes permanezcan en el PP votando cosas contradictorias respecto de las que votaban 40 años atrás. El lector me dirá: «no, no, los que votaban a Alianza Popular son los que ahora votan a Vox, se mantienen fieles a lo que votaban». Querido público, Vox no le llega al talón a Alianza Popular. Y Alianza Popular no es santo de mi devoción, que conste.

Pero, ¿qué es el mal menor[1]? Se dice de aquella doctrina ética que defiende la elección del menor de los males cuando son dos los males entre los que se puede elegir. Voy a intentar resumir al máximo para no alargarme. El principio del mal menor requiere que la elección sea binaria, es decir, entre dos cosas. También que la elección sea forzosa, es decir, que a uno no le quede otra que elegir una cosa u otra. Y, por último, que las dos cosas entre las que se elija sean malas. Esto lo respalda tanto Aristóteles, como Santo Tomás, como el Beato Kempis y otros muchos que no enumeraré por no hacerme tedioso.

Por tanto, cabe plantearse si Vox es un mal como para poder ser considerado mal menor. La respuesta es afirmativa. Vox es un partido liberal hasta la médula. Y todos los lectores sabrán ya que el liberalismo fue condenado por Pablo VI bajo forma de Declaración de los derechos del hombre; o por Gregorio XVI en su encíclica «Mirari vos»; y de forma mucho más contundente por Pío IX en su encíclica «Syllabus». Recoge bien toda esa doctrina católica respecto del liberalismo un sacerdote llamado Félix Sardà i Salvany en su libro «El liberalismo es pecado».

Además de ser liberal, Vox defiende la vida poco a poco, si se pudiera decir así. Quieren volver a la antigua ley del aborto, y ya después prohibirlo. El argumento es que tiene que haber una transformación social para prohibirlo, es decir, que todos estén de acuerdo. Si tienen mayoría para volver a la ley anterior, ¿por qué no para prohibir el aborto de primeras? Porque quieren que haya consenso. Es una barbaridad que, pudiendo prohibir el asesinato infantil, no se haga. Eso es comisión por omisión. También Abascal dijo en una entrevista que si una mujer es violada, ya no es lo mismo en materia de aborto.

Sobre el tema de la homosexualidad, son conocidas las declaraciones de Abascal, de que él no estaría en contra de que dos homosexuales adoptasen a un niño.

Al final, de los «cuatro principios innegociables», Vox sólo defiende la enseñanza. Porque en el tema del bien común son liberales, que es casi peor que ser comunista. En el tema de la defensa de la vida, si hay violación… En fin. Y sobre el tema de la familia, al permitir la adopción de niños por homosexuales, no sé qué concepto de familia manejan.

Por tanto, sabiendo ya que Vox es un mal, ¿le sería aplicable el principio del mal menor? Sólo si se cumpliesen los dos requisitos antes señalados: elección entre dos cosas, y entre dos cosas malas. Ahora bien, la elección no es binaria, pues hay multiplicidad de partidos entre los que elegir (son más de 70 partidos). La elección no es obligatoria, pues se puede decidir no votar (a nadie le ponen una pistola en la cabeza para ir votar y, aún en ese caso, no es obligatorio). Por último, las cosas entre las que elegir no son todas malas. Hay partidos inocuos, por más pequeños que sean, que se pueden votar. Por tanto, el principio del mal menor no es aplicable al voto a Vox.

A lo que se quiere referir el votante de Vox es al llamado voto útil, tan condenado por ellos refiriéndose al PP, y tan condenado por León XIII. Es decir, el voto útil es un pseudo-principio del mal menor que ya no tiene en cuenta la totalidad de opciones, sino sólo las que tienen más posibilidades de salir.

Habiendo visto que Vox no es un mal menor, sino que es un mal (y muy malo). Cabe ya un último argumento como zarpazo antes de morir: si no votamos a Vox, saldrá algo peor. Aquí respondo con un principio y con una cita y ya concluyo. El principio que se vulnera al obrar así es aquel antes mentado: el fin no justifica los medios. O, lo que es lo mismo, como diría Sócrates en el Critón: «no se debe cometer una injusticia, ni siquiera para evitar una injusticia mayor».

[1] Para leer más del autor sobre el tema, en el segundo número de la Revista Hispánica, se publicará un artículo titulado «El problema del mal menor en su aplicación política».

7 comments
  1. PD: olvidaba añadir que cuando Benedicto nos habla de “principios no negociables” es porque, al contrario que otros actos, el aborto es un mal absoluto. Es decir: no existe ninguna circunstancia que pueda justificarlo. Matar a alguien por ejemplo sí, como demuestra la defensa propia. El aborto por lo tanto al contrario que muchas otras cosas, y así toda acción contra esos principios no negociables, nunca puede ser mal menor. Eso significa la coletilla de “no negociable”.

  2. En primer lugar, no le conozco y no tengo nada contra usted, y desde luego con lo que prosigue no pretendo decir que uno tenga que votar a Vox. Aclarado eso, voy a confiar en su buena intención con este artículo y en que aquello erróneo está escrito sin ánimo de confundir.

    Estoy de acuerdo en que la gente no sabe lo que es el mal menor desde la perspectiva cristiana, pero usted no parece tampoco terminar de comprender el asunto, como le voy a explicar.

    En primer lugar, es obvio que los principios no son negociables, pero eso solo significa que uno mismo no debe renunciar a ellos nunca, no que no pueda ceder ante determinadas circunstancias (e incluso que deba ceder) cuando no le queda otra opción. Por ejemplo, no robar está entre mis principios, pero si la vida de mi familia dependiera de que yo pudiera alimentarlos y no me quedara otra opción, tendría que obrar en contra de ese principio. Eso no significa que negocie el principio en sí, sino que admito que la situación dada implica que cumplir con ese principio es negar otro más importante. Porque sí, los principios tienen grados, lógicamente. Lo que usted dice es tan ridículo como decir: una persona no negocia sus miembros. Claro, pero si el médico concluye que su única opción es amputar, así debe hacerse, y esa actuación no altera el principio, sino que se considera una excepción necesaria. ESO es “negociar principios” o a eso refieren los “principios no negociables”. Si de primeras tenemos esa dificultad de comprensión o esa voluntad de no entender las cosas con honestidad y sentido común, mal vamos.

    Absurdo resulta que en todo esto mezcle principios de otra categoría como el principio de no contradicción (fundamento de la realidad misma y de toda realidad posible), que no es posible jamás ignorar ni dejar de cumplir. Un principio moral es inmutable, pero puede cumplirse o no. Usted basicamente esta comparando leyes físicas con leyes sociales (por decirlo con otros ejemplos). Tienen el nombre de ley (y lo otro de principios) pero hablan de cosas TOTALMENTE distintas. La comparación es algo así como comparar peras y teléfonos móviles.
    El fin no justifica los medios, arroja mucha luz sobre su capacidad de razonamiento lógico (asumiendo esa buena intención). Esa proposición no significa que el fin nunca justifique los medios: es una implicación unidireccional. Significa que el fin no NECESARIAMENTE justifica los medios. No solo por cuestion lingüistica, que cumple con esa lógica booleana, como no puede ser de otra forma, sino porque así nos lo dice San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Y todos los Papas que usted quiera desde Leon XIII en distintas encíclicas. El fin puede justificar los medios, y de hecho lo hace por ejemplo al usar la violencia en defensa propia o de otros, o en el anterior caso de amputar una pierna, que es algo de por sí malo. Insisto, tiene textos y encíclicas de sobra al respecto.

    Entiendo que una visión distorsionada de las torpezas de la transición, pueda encumbrecer más de la cuenta a todos los actores de esa época, especialmente si se vivio. Es muy subjetiva esa comparacón de Alianza Popular y Vox, ya que en esta como en otros partidos también hubo sobrados corruptos e ineptos.

    MAL MENOR
    Resulta ridículo pretender que la opción del mal menor solo pueda ser binaria, y solo una muy pésima, valga el pleonasmo, comprensión de los autores mencionados y otros puede llegar a esa conclusión. El mal menor puede aplicarse a cualquier abanico de opciones existente. Lo único que debe cumplirse es que uno se vea obligado a elegir entre X posibilidades y que todas sean malas. Eso incluye la posibilidad de no elegir y la posible omision, por cierto. En ese caso, sean 2, 3 o 10 opciones, uno tiene la obligación de elegir el mal menor. Y es que el mal menor es SIEMPRE una obligación moral (desde el cristianismo). El problema llega cuando realmente existen otras opciones que uno no considera porque humanamente decide someter su obligación moral a una prudencia humana. Pero el hecho de que aparezca una tercera opción no hace que mágicamente ya no se pueda aplicar el mal menor.

    Después cae en el error que tantos comenten de entender que cualquier cosa que lleve la etiqueta “liberal” es automáticamente el mismo liberalismo de la citada encíclica. Nada más lejos de la realidad: primero porque ese liberalismo es una utopía como lo es el comunismo, y segundo porque posiblemente solo uno o dos partidos en España son liberales a ese extremo. Todos los demás, incluido Vox, estipulan medidas de control en mayor o menor medida y ayudas sociales. Es decir, que el mencionado liberalismo no tiene nada que ver con lo que proponen Vox u otros partidos, que se ajusta bastante bien (en materia económica) al cristianismo, genera prosperidad y ayuda a reducir la pobreza y dar una vida digna a mas gente, como ha quedado demostrado una y otra y otra y otra vez durante el último siglo. Insisto, con cierta regulación siempre, y no en forma de un anarcocapitalismo que es lo que se condena en la encíclica. Es liberalismo económico al servicio de las personas, y no al revés. Y es perfectamente legítimo, y encima a día de hoy el único sistema que razonablemente ayuda a las naciones (sus ciudadanos) económicamente a largo plazo, con todos los fallos y pro0blemas que tiene. Por si fuera poco, teniendo en cuenta que la única razón por la que existe el universo y estamos en él es para responder sí o no a Dios con nuestras vidas, es decir, para ejercer la libertad que se nos ha dado, un sistema “”liberal”” es lo que más se aproxima al ideal cristiano, o reduciendo mucho el asunto: que quien quiera sea o no generoso, y en función de eso será juzgado. Porque si no se hace libremente, esa generosidad no sirve de NADA, es inútil, por muy contenta que deje a la gente. Lo contrario es pretender que el bienestar material es un fin en si mismo.
    Así que seamos honestos y no juguemos (de nuevo como con los princpios) a los dobles sentidos de las palabras y los distintos usos que tienen, empleando dos términos distintos como si fueran lo mismo.

    VIDA:
    De acuerdo, es lo ÚNICO que realmente debiera preocuparnos en este momento, pro el grado de gravedad. Por desgracia la aplicación deja mucho que desear, y plantea muchas dudas a los cristianos. Abascal por cierto puede decir lo que quiera, pero de momento tienen un programa, y unos principios establecidos hacia la búsqueda del aborto 0. Soy muy escéptico, pero espero que nadie que diera la oportunidad al PP que mintió a todos con esto, sea tan cínico de no votar a Vox por esto y no por otra cosa, salvo que decida votar en blanco o no votar.

    HOMOSEXUALIDAD
    De nuevo Abascal puede tener la postura que sea, me preocupa más el programa, por cuyo cumplimiento se le juzgará, y no por sus opiniones, ya que las de ningún afilizado coincidirán plenamente con las de otros y de ahí que hayan tenido que haber acuerdos y votaciones internas. Desde luego han mostrado un rechazo contundente a la ideología de género.

    Termina usted reiterando algo falso, al hablar de nuevo de un liberalismo que no es el que se aplica a esta definición, que razonablemente es lo que más aproxima a todo estamento al bien común y que está esenciualmente dirigido a la economía. Ese casi peor es correcto, epro ese casi es un abismo de distancia por cierto.

    No insisto en la tontería de la opción binaria, que no sé por qué motivo se le ha quedado a usted esa idea mal entendida, que aplicada al caso sería votar o no votar, englobando cualquier voto entre todos los demás. Igual que si la opción de amputar fuera morir de varias formas posibles o amputar más arriba o más abajo, no sé si me explico.
    En este caso también es falso (no adecuado estrictamente a la realidad) que haya 70 partidos. Es decir, los hay, pero no los hay. En este país uno solo puede votar a las listas de su provincia (oajalá viviera en Alicante para votar a Familia y Vida). Eso significa que en la MAYORIA de provincias, incluyendo la mía, Madrid, solo podemos votar a unos 8-10 partidos. De todos ellos el único ahora mismo que plantea reducir el aborto, el mayor de todos los males morales actuales a atacar políticamente, es Vox. La opción por lo tanto es no votar/voto blanco/voto nulo, o votar a Vox, algo que debemos dejar a la conciecia de cada uno.
    Cabe solo discutir un último punto, y es que la eutanasia está a la puerta de la esquina, y eso también debe tenerse en cuenta. Aunque ahí se amplía a otro partido la razonable duda moral, creo que el asunto del aborto nos deja en la misma situación anterior. Así que debemos preguntarnos: debemos votar para evitar la eutanasia completamente? En ese caso entre dos opciones, cual es menor mal? Creo que la respuesta es obvia por distintos motivos.

    Recuerdo lo dicho sobre “el fin no justifica los medios”, tan erróneamente entendido, y pese a las muy bonitas palabras de Sócrates «no se debe cometer una injusticia, ni siquiera para evitar una injusticia mayor», no creemos así los cristianos, pues hasta el propio Dios “obra” (permite vamos) así continuamente, citando a Santo Tomás:
    “Dios, aunque es omnipotente y sumamente bueno, permite que sucedan males en el universo, pudiéndolos impedir, para que no sean impedidos mayores bienes o para evitar MALES PEORES. De igual manera, los que gobiernan en el régimen humano rectamente toleran algunos males para que no sean impedidos otros bienes o para EVITAR MALES PEORES”.
    Como podría haber citado a San Agustín, a Leon XIII o a Pio XI por decir algunos.

    Confío en que el próximo artículo que publique se ajuste mejor a la realidad y la doctrina cristiana, y lo prepare más rigurosamente.

    Un abrazo y que Dios le bendiga.

  3. Es verdad que se puede no ir a votar, pero si todos los católicos nos quedásemos así de brazos cruzados, siempre ganarían las izquierdas. Hay que ser realistas y admitir que nuestro sistema de partidos es el que hay ahora mismo en España, aunque no sea el mejor, y las reglas de juego son las que son. Quizás podamos aprovecharnos de este sistema y utilizarlo para el bien común, como lo hicieron en su tiempo Donoso Cortés , José Antonio, etc…Vox se ha plantado valientemente frente a la ideología de género y no está mal apoyarlo en esa lucha. Nunca se va a encontrar al político perfecto. Ni Cisneros lo fue…

  4. En primer lugar agradecer el esfuerzo del autor por tratar de elevar un poco el nivel de la reflexión en estas horas de frenesí político. Pero sólo hasta aquí llega mi coincidencia con él. De la lectura de su artículo surgen infinidad de objeciones, de distinto orden. No es posible exponerlas todas en este comentario, pero ahí van algunas de ellas:
    Una de carácter general, aplicable tanto a este artículo como a otros de tono similar que han ido apareciendo en blogs, medios, tertulias y hasta en prensa de papel. Todos ellos escritos desde posturas católicas. La impresión general es que para todos ellos la aparición de Vox no sólo no representa algo de luz al final del túnel, sino que por el contrario les ha disgustado profundamente. Todos denuncian la situación de la sociedad española, pero cuando surge alguien que puede representar, aunque sea remotamente, una esperanza, entonces se ponen exquisitos para rechazarlo en nombre de los grandes principios, pero sobre todo con el argumento de que VOX no es perfecto. Una actitud que nuestro refranero conoce perfectamente, por desear lo mejor, rechazan lo bueno. Nuestra vida pública es un lodazal en el que estamos enfangados desde hace años, en el que el olor a agua estancada sube y sube sin cesar. Cuando por fin algunos de los que lo sufren, en lugar de quejarse, deciden ponerse manos a la obra y tiran de pico y pala para tratar de desatascar la situación, entonces los que desde hace años venían quejándose de la situación empiezan a objetar que el pico no es adecuado, la pala podría ser mejor, y el uniforme de los poceros tienen un botón descosido. Es lo que yo llamo la actitud Chateaubriand, no por la pieza de carne, sino por el escritor católico francés. Le gustaba tanto cantar el fin de un mundo, lamentarse ante lo que fue y ya no será, que acaba por necesitar ruinas para inspirarse… y con su actitud contribuía decisivamente a crearlas, a desarmar a los suyos. Nada de lo que hicieran los contemporáneos de su cuerda era lo suficientemente puro, lo suficientemente auténtico.
    Pues bien, parece como si a muchos católicos les molestara que alguien intentara enderezar lo que ellos denuncian que está torcido. Como si el intento o el éxito posible fuera a dejarles sin la ruina que es su motivo de inspiración. ¿Y ahora que denuncio yo? ¿Y ahora contra que clamo? Cuando otros empiezan a moverse nos damos cuenta de que nos hemos quedado quietos, y eso escuece. Éramos nosotros los que por nuestros méritos y por nuestra pureza inmaculada merecíamos estar a la cabeza. Sin duda, pero es que seguimos quietos y otros han dado un paso al frente.
    Sobre algunos aspectos del artículo, con todo respeto creo que se manejan conceptos con un poco de ligereza y que se desliza más de una falacia lógica, con algo de ingenuidad.
    Conocemos la crítica al sistema, a liberalismo y socialismo y a los partidos políticos. Puesto que se cita a Alianza Popular como modelo, recordemos a su fundador, reconvertido en nacionalista gallego, demandando en los tribunales al alcalde de La Coruña por negarse a utilizar la forma A Coruña… No podemos ser más escépticos respecto de los partidos y de la política de partidos, pero eso no debe impedirnos conocer la realidad y entender que vivimos en una situación que nos viene dada, con un campo de juego determinado y unas cartas que son las que se reparten. Podemos seguir en la butaca, lamentándonos mientras nos extinguimos lentamente hasta desaparecer del todo de la vida pública o tratar de jugar para cambiar algo. VOX es un movimiento antes que un partido político. Un movimiento de gente normal, que no había intervenido en política antes, que está cansada y no puede más. Y a la que ya se le cae la cara de vergüenza de no hacer nada. Para salir al campo, ese movimiento, en el que hay de todo, ha tenido que constituirse en partido político. No hay otra forma de que nos dejen jugar. Podeos quedarnos fuera, y que sean otros lo que influyan y vayan construyendo su armazón interno o participar, desde dentro o simplemente con el voto y la opinión. No tengo duda de cuál es la actitud más responsable y cuál debe ser la actitud de un católico. Pero es infinitamente más fácil demoler que construir.
    Por último, para no alargarme más, sobre el mal menor y el principio de que el fin no justifica los medios. Me parece obvio que los dos conceptos no están correctamente aplicados en este caso. Votando a VOX no se causa un mal. El mal ya está ahí. Nos vienen dado. No se pide al votante de Vox que contribuya a mantener o empeorar las cosas, sino por el contrario que con su voto ayude a enderezarlas. La situación actual, por ejemplo en lo que se refiere al aborto, nos viene dada, como he dicho. Es decir, hagamos lo que hagamos se producen al año 100.000 abortos en España. Pedir que VOX llevara en su programa la prohibición del aborto o su tipificación como delito es no entender en que terreno nos movemos, cual es el campo de batalla. Es una mala táctica pedirle al batallón que cargue a pecho descubierto y con la bayoneta calada contra tres filas de trincheras defendidas por ametralladores. Sería de una ingenuidad irresponsable, y en el fondo, bajo apariencia de heroica pureza, gravemente inmoral. ¿Es que el autor no conoce el estado moral calamitoso de nuestra sociedad? ¿Qué le queremos pedir a VOX, que tire por la ventana la primera oportunidad que se nos ha presentado en años de empezar a cambiar las cosas? Si nos dijeran hoy que firmando en una lista se producirían en lugar de 100.000 abortos 50.000 ¿no firmaríamos? ¿Dejaríamos morir a 50.000 inocentes porque no logramos salvar a los 100.000? Por supuesto que el mal menor justifica que votemos a VOX y que aportemos nuestro grano de arena en la buena dirección a la que parece que este partido apunta. Es un fin defendible y nada hay que reprochar al medio de que podemos usar, nuestro voto, que no sólo no causa el mal sino que puede contribuir a enderezarlo. Anímese y póngase en marcha, lo que necesita España es que gente como usted se una a esta mínima esperanza que se nos ha presentado. Mañana domingo tiene la oportunidad de empezar su contribución.
    Un cordial saludo,
    Gabriel G.

  5. Vox es liberal pero el autor del artículo tambien lo es, y la prueba es que cita a los”papas” del liberal concilio vaticano II… que por poner un ejemplo, defiende la libertad religioza y que de facto condena el estado confesional y la soberania social de Cristo. Y es que si hay un principio no negociable para un catolico, que es si o si, es la necesaria soberania social de Jesucristo, y de eso nada de nada ni Vox ni los papas del Vaticano II que que cita el autor de este artículo, tan radicalmente liberal.

  6. 1- Quienes tienen obligación de defender la Fe Católica y la Doctrona Moral con ella consecuente son los clérigos católicos. No son ,los políticos. ¿Acaso defienden La Fe y la Moral los cléricos en sentido unívoco?

    2-Los Partidos Políticos son asociaciones que engloban a pareceres o convicciones determinadas de ciudadadnos en orden a la convivencia social de ciudadanis libres e iguales, libertad e igualdad que son las bases constitutivas de una ética común llamada ética democrática, y no moral católica, que en todo caso se sustituye por la fraternidad como altruismo filantrópico pero que ya no es de obligado cumplimiento legal.

    3- Los obispos recomendaron votar la Constitución 1978 desconfesionalizada de católica, desconfesionalización pese a la mayorí ciudadana de católicos al menos culturalmente imperada por el Vaticano y el clero ha estado apoyando a los partidos políticos contrarios a la confesionalidad católica .

    4-España ha dejado de ser mayoritariamente católica y además sus instituciones políticas se declaran laicas desconfesinalizadas por la Constitución . ¿?Cömo encajar una moral católica en esas instituciones desconfesioializadas de católicas y confesionalizadas de laicas:?

    5- Necesariamente los Partidos Políticos han de atenerse al respeto de todos los ciudadanos desde un punto de vista sociológico regidos por la Constitución ética, no de moral católica; como mucho será una ética de fondo cultural católico.

    6- Desde la Constitución todos los españoles, incluidos los clérigos altos, medianos y bajos, que han votado Partidos Políticos en sucesivas elecciones lo han hecho votando en sentido ético político y por lo tanto profano como “bien moral posible” y no por conciencia de moral católica que resultaría ilegal imponer por ley según la Cosntitución y que los mismos clérigos han estimado inadmisible al imponer la desconfesionalización.

    7- Desde la Transición ¿Ha habido un Partido Político sostenido por un número significativo por ciudadanos católicos que le dieran opción a gobernar en católico? ¿Hubo o hay algún Partido Político que haya sido más afín a la moral católica y más respetuoso que Vox dentro de su plataforma de actividad ética profana ?
    Esa es la cuestión. ¿Mejor abstenerse? ¿Mejor que todo empeore y acabemos todos en la paganía borrado hasta el trasfondo católico cultural como basamento de la personalidad hispánica?
    Quienes defienden el voto confesional imposible legalmente ¿Son practicanes de La Religión Católica o se quedan en las terorizaciones quietistas o maximalistas? Inevitablemente el mayoir bien posibles es la norma, que no significa elegir el mal menor. sino todo lo contrario.
    Las leyes éticas las podemos y demos hacer morales nosotros los ciudadanos, seamos civiles o clérigos .
    Las leyes no oibligan a abortar, a divorciarse, a ser ladrones, explotadores, codiciosos o bestiales.
    ¿Todos los ciudadanos y naciones del mundo eligen el mal menor porque no votan moral católica que por coierto actualmente ya no se sabe bien cuál es al ter que ser coexistencia pacífica interreligiosa?

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