13-15 septiembre
Cartel Peregrinación a Fátima 2019

Jóvenes de toda la península se preparan para una peregrinación a Fátima que tendrá lugar a mediados de septiembre. Una peregrinación católica.

El Señor ha ido moviendo los acontecimientos para hacer confluir a estos jóvenes ante los pies de su Santa Madre. A raíz de la visita del abad de Clear Creek al Valle de los Caídos, estos jóvenes del sur de España (Sevilla y Córdoba) vinieron a Madrid y tuvimos la gracia de conocerlos. Y a raíz de la convivencia Tabor en Estremoz (Portugal), jóvenes también del sur tomaron contacto con los de Lisboa. Benditos muchachos los del sur. Lo maravilloso de esto, es que se ha sucedido todo en apenas cuatro meses. Cuatro espléndidos meses de gracia y bendición.

Y todo culmina con una peregrinación a Fátima que debe tener una intención fundante, una intención de poner nuestros corazones y nuestros proyectos en las manos de María, Reina de todo lo creado, de quien pretendemos ser vasallos. Ella guiará a feliz término este resurgir que estamos presenciando del catolicismo hispánico.

«“Un proceso secreto y silencioso está fraguándose en los corazones de muchos”. (…) Newman creía que la Providencia estaba preparando un ejército para hacer frente a una demolición de la fe cristiana nunca vista antes, una milicia desperdigada nacida para pelear “en las próximas centurias”. Cuál sería el tiempo exacto o el lugar, no lo sabía. Pero sentía que ese proceso estaba gestándose, como un dique de abrigo para hacer frente a una tempestad.» [Presentación de Natalia Sanmartín a la edición española de ‘La restauración de la cultura cristiana’ de John Senior]

Habrá tentaciones

Sin embargo, hay muchas tentaciones que pueden acecharnos hoy a los católicos convencidos, y querría sólo destacar una de ellas en este escrito. Esta tentación que puede hacernos caer es la de la desesperanza. Pero no hablo de la desesperanza ante los males que nos rodean, sino desesperanza por no ver cercana sino lejana la restauración de la cultura cristiana en España. Detrás de esta tentación se esconden dos vicios que atentan el uno contra la humildad, el otro contra la longanimidad.

Digo que habría soberbia si con todo esto pretendiésemos vernos como causa eficiente e inmediata de esta restauración, y por esto tendríamos necesidad de que sucediese todo rápido, para que no se perdiera el hilo causal. Y digo que se atenta contra la longanimidad, porque es la virtud que permite tener un ánimo constante y perseverante de perseguir un bien que tardará mucho en conseguirse. Y esa virtud hoy está ausente. Hoy impera el cortoplacismo. Es muy difícil pedirle a un joven que empiece algo que terminarán otros siete siglos después, como a Don Pelayo.

Pidamos, entonces, a los pies de la Virgen de Fátima humildad y perseverancia en esta lucha que debemos librar, sabiendo que a lo sumo seremos causa instrumental y mediata de lo que el Señor depare para España. Pero, ¡qué feo suena un instrumento cuando está roído y sus cuerdas están destempladas! Se nos pide, entonces, que seamos buenos y dóciles instrumentos, aunque no entendamos la partitura que se toca, y aunque nunca la lleguemos a entender. No pretendamos ser el director de la orquesta, haríamos el ridículo.

Animo a todo joven que esté leyendo este escrito a que se inscriba en esta peregrinación a Fátima. Será un evento inolvidable, y habrá posibilidad de consagrarse a nuestra Señora allí mismo. En la imagen superior del artículo está la información necesaria. Pongo, sin embargo, los contactos de diversas ciudades para solicitar información e inscribirse si lo desean.

Córdoba: 617 631 441

Sevilla: 694 459 193

Madrid: 663 722 483

Barcelona: 635 83 32 47

Lisboa: +351 92 732 1499

 

Antonio Romero Guzmán.

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