Ayer estuvimos en el Valle de los Caídos, apoyando con nuestra presencia y sobre todo con nuestra oración a los monjes, muy en especial al Padre Prior, Fray Santiago Cantera.

Han sido momentos emocionantes, edificantes tanto la homilía del sacerdote que ha celebrado la Santa Misa como las palabras de Fray Santiago tras la misma «Con Dios, todo lo podemos, quien no tiene a Dios, nada puede. Cito a la Patrona de España, Santa Teresa de Jesús, que celebraremos el próxima día 15, y con ella digo:

Nada te turbe
Nada te espante
Todo se pasa
Dios no se muda
La paciencia
todo lo alcanza
Quien a Dios tiene
nada le falta.
Sólo Dios basta.

Sea esta nuestra confianza y mayor certeza».

Y es que así es, esta guerra ya está ganada, porque el Señor ya ha vencido al mundo. Solamente tenemos que elegir bando en esta batalla contra el poder de las tinieblas. Elijamos bien.

Admirable la parresía cristiana y gallardía española que muestran tanto monjes como postulantes y escolanos.

Vomitiva la actitud de los miembros de la Guardia Civil que, no solo están profanando ya la Basílica al entrar a ella sin autorización y armados, sino que están coartando además en numerosos momentos incluso la libertad de los monjes (¡en su propia casa!).

Pero lo que ya es innombrable es la tibieza, la falta de Caridad y de decencia de la Conferencia Episcopal Española y del Vaticano que ante la infamia que supone que se profane la tumba de quien salvó a la Iglesia en España, al menos en su parte material y humana, emiten la callada por respuesta e incluso la aprobación de los planes impíos del Gobierno y de la sentencias, contrarias a la propia legislación española y tratados con la Santa Sede, del Tribunal Supremo de ¿Justicia?.

Resumiendo y acabando la reseña: tristeza por la maldad de los enemigos y por la inacción culpable de aquellos que deberían pastorear y defender el rebaño; inmensa alegría porque hay al menos un pequeña comunidad de benedictinos que, Cruz enarbolada, hacen frente a un Gobierno ilegítimo y opresor, tiránico, y Dios dirá si incluso ganarán el pulso; Esperanza, porque aunque pequeña, la justa resistencia es sincera en los corazones de quienes hoy hemos podido estar, así como en los de aquellos que, por muy diversas circunstancias, han querido pero no han podido asistir. Sabemos que es Cristo ni más ni menos Quien está con nosotros, con lo cual, nada hemos de temer. El hambre, el sueño, el frío o el dolor no son sino ocasión de hacer más y mayores méritos ante Quien todo lo padeció por nuestra causa.

Arropados en el manto de la Santísima Virgen, nada malo nos puede ocurrir, pues incluso la cárcel y la deshonra ante el mundo serán para nosotros motivo de mayor devoción a la Madre Dolorosa, que por sus hijos vela día y noche, rogando por nosotros incluso en la hora de nuestra muerte.
Bendito sea el Nombre de Jesús y de María, y bendita sea la comunidad benedictina del Valle de los caídos

¡Viva Cristo Rey!
¡Viva María Santísima!

 

Juan José Sánchez Fonseca

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