Con la fortaleza característica de las almas plenamente entregadas a Dios escribía un santo español del siglo XX; no me gusta tanto eufemismo: a la cobardía la llamáis prudencia. Y vuestra “prudencia” es ocasión de que los enemigos de Dios, vacío de ideas el cerebro, se den tonos de sabio y escalen puestos que nunca debían escalar. Algunos de los que un día consagraron su vida a defender la causa de Dios, apartándose ahora de este cometido, actualizan las negaciones de Pedro a Nuestro Señor. Las más altas instancias clericales de la tierra predilecta de María, dejan sólo y a su suerte al que hace las veces de Cristo cada día en la Santa Misa del Valle de los Caídos. Mas una notable diferencia salta a la vista, y es que al tomar Pedro conciencia de tan nefasta decisión brotaron de sus ojos lágrimas fruto del dolor de un alma arrepentida por la traición perpetrada. Sin un corazón contrito y una Fe viva, Simón no sería hoy San Pedro y, tanto menos, el primer Papa de esta preciosa y pisoteada Iglesia de Cristo.

Que alguna lágrima haya enjuagado el rostro de la jerarquía eclesiástica española no es aún conocido; juzgar su santidad no es tarea que a nosotros corresponda; y de que alguno de ellos llegue a ser un día el vicario de Cristo en la tierra líbera nos, Dómine. Éstos, rindiendo pleitesía a los poderes del mundo, se han convertido hoy en los brillantes autores de una perfecta oda a la cobardía.

Esta vil profanación no supone sorpresa alguna viniendo de los eternos enemigos de la Cruz. No hay nada nuevo bajo el sol. Como tampoco lo hay en la criminal historia que el PSOE carga sobre sus hombros. Sus ansias revanchistas de mal perdedor no conocen límites. Su falta de escrúpulos les hace pisotear la dignidad de toda una familia jugando caprichosamente con sus muertos por réditos electorales. Profanan la sepultura cristiana de un General contra la voluntad de sus seres queridos. Su desprecio por lo sacro les hace dejar la huella viscosa y sucia propia de los sembradores impuros del odio en una maravillosa Basílica Pontificia. Llenando los espacios de culto de hombres armados que impiden a los monjes rezar los Oficios en sus propios templos. Al más puro estilo soviético. Con total desprecio de las libertades y los derechos individuales y con un hedor totalitario que sólo un partido con las manos manchadas de sangre puede desprender. Pues -en palabras de Dumas- destruir es el orgullo de aquellos que no pueden construir. Con todo ello, sientan unos peligrosísimos precedentes para la libertad religiosa en España. Pero es que, como canta el rico refranero español, no lo pueden evitar, la cabra siempre tira al monte.

Decía san Francisco de Sales que un alma es una diócesis, y en palabras de un querido sacerdote, muchas diócesis lograrían mucho más si en ellas se hallara una sola alma santa. En Madrid tenemos el privilegio de contar con una. Un alma que se consagró a una Regla que dictaba padecer persecución por la justicia a causa de Dios. Contamos entre nosotros con un digno hijo de San Benito y con un hombre que encarna a la perfección la vocación martirial de la Iglesia.

Nos mantenemos serenos y con espíritu de victoria. Porque, aunque golpeada nuestra España por la división roja y abofeteada nuestra Iglesia por el enemigo apoyado en el hermano cobarde, ni los poderes del infierno prevalecerán contra ella. La Cruz permanecerá en pie mientras el mundo da vueltas.

 

Emilio EH López de Sagredo.

2 comments
  1. El artículo es infantiloide, canonización aparte. Se abren tumbas todos los días, muchas, y se tiran cuerpos a fosas comunes todos los días, cientos, en España la proporción estoy seguro de que supera la de muerto por día, porque casi cada vez que se hace una casa o una nueva carretera hay que deshacerse de los restos de unos cuantos muertos, no os veo golpeandóos el pecho ni pidiendo lágrimas a nadie por esos muertos. Que Cantera es ejemplo de algo bueno, lo dudo, de un afán por proclamarse mártir sin duda (no ha habido una sola vez que le haya oído hablar que haya dejado de ponerse la medalla de perseguido), también por ser un pésimo académico, pero bueno que le vas a pedir al CEU, una máquina de hacer dinero a costa de católicos pánfilos y sobreprotectores.

    Que haya tenido lugar una invasión de una basílica es falso, la basílica en cuestión es, legalmente, propiedad pública, no eclesiástica. Así que si el gobernante de turno manda a, los monjes rezar los reponsorios a otra parte habrá que apechugar, que es un privilegio que se lo dejen usar con la que tiene montada la Fundación de la Sta. Cruz. Así que nada en contra de la libertad religiosa, son muy dueños de hacer lo que quieran con lo que les pertenece, no hace falta acordarse del concordato ni hay lugar para hacerlo.

    Lo de mover al muerto en contra de la voluntad de la familia es devolverle la jugada de lo que hizo el personajillo en cuestión con muchos miles de muertos, sin ninguna consideración con los familiares (ahora, ahí si te lo concedo, no deja de ser de moralidad muy cuestionable y electoralismo vergonzante).

    La mayor vergüenza la de los familiares, haber querido mantener al muerto ahi, por el simple morbo y el gusto por lo megalítico y en contra de la voluntad del muerto (que para algo sagrado…) y además destruyendo el simbolo del Valle, destruyendo todo lo de concordia y abrazo etc., y además mezclando churras con merinas. así que muy feo el psoe, vergonzosos los Franco.

    Como ves me he dejado llevar, alguna cosa habría que moderar, pero asi contrarresto un poco la sarta de ncedades con ecos de Cruzada y no de Circo de los
    Leones de arriba.

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