Madre quiero leer, pero no aquello que el mundo considera para mi, quiero leer aquello que los clásicos consideraban que construía al hombre, la personificación de las virtudes del sujeto. Quiero leer, aprender desde niño cómo ser adulto, que vivir duele y el camino es duro. No me adaptes la visión del mundo pues el mundo no se va a adaptar a mí. Quiero crecer sabiendo que el pícaro llega lejos, pero es más importante el valor de los misioneros que fueron a América y Japón y la lealtad del Cid.

Padre quiero leer, quiero aprender a enamorarme con la ciega locura de Don Quijote, y ser amado con la pureza y ternura de Doña Inés. No impidas que descubra las maravillas bajo la superficie terrestre sin necesitar viajar en submarino o pensar que cualquier día llegare a la luna.

Permitid que desde mi infancia comprenda el daño de la traición, que dejarme llevar por la cólera puede sin yo quererlo acabar con mis amigos generando nuevos Patroclos, que el mundo tiene una dimensión intangible y maravillosa.

No me adaptéis los libros, enseñadme a leerlos, no desdeñéis mi capacidad de comprensión, pues mi inocencia y capacidad de admiración me permitirán llegar más allá. Quiero pensar que los buenos siempre ganarán, que el mal jamás prevalecerá, crecer sabiendo que el mundo se crea a través de sueños, que convertidos en ideas pueden llegar a realidades. No cortéis mis alas, enseñadme a utilizarlas y fortalecerlas. Permitid que sea el detonante de un cambio, el idealista que siga luchando por causas justas aunque todos las den por perdidas. Ser pequeño no me hace incapaz, creceré y podré ser grande, pero un mayor incapaz puede ser siempre pequeño. No me subestiméis, pues fue un hobbit, un ser insignificante en su mundo quien
destruyó el mal en la Tierra Media, no uno de los grandes reyes de los hombres.

Quiero leer, abrir las ventanas al mundo sin un filtro de azúcar. Aprender y modelarme como un hombre cuando todavía soy arcilla húmeda, estar entero desde el principio, ni tener que ser corregido y reformado una vez terminado.

La literatura nació para educar, no para facilitar. No quiero una versión adaptada, aunque lo intenten nunca serán iguales, quiero aprender con los textos originales.

 

Bárbara María Ruiz Lucini

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