San Lucas y cierra España. Así se ha dicho toda la vida, aunque la última gran feria importante es el Pilar en Zaragoza, es Jaén la que con su feria pone el broche oficial cada año a la temporada en Europa. Llega el frío y la lluvia, con las plazas cerradas y sin actividad taurina, el protagonismo lo copan las diferentes peñas y asociaciones que organizan tertulias, visitas al campo o ciclos culturales. Por su parte, los toreros siguen entrenando y preparándose. Muchos se quedan en España y otros viajarán a América a cumplir sus contratos en ultramar. En los despachos se mueven los apoderados y los empresarios empiezan a pensar en el año que viene para confeccionar carteles. Por último, los ganaderos siguen día a día trabajando en las diferentes labores camperas: tentaderos, saneamientos, herraderos…

Ha sido un buen año y yo me quedo muy satisfecho. Lo mejor y para mí más importante, ha sido la cantidad de toros buenos que ha habido. Para no extenderme, puedes repasarlos pinchando aquí.

Empezamos el año con un mano a mano en Carabanchel. “El Cid” comenzaba su despedida y Emilio de Justo comenzaba su consolidación. Toreó con poso y suavidad una res de Parladé. El toro más importante de este festejo fue uno de Victorino Martín: Morisco.
La primera gran feria del año es Valencia. La capital levantina honró a San José en sus tradicionales Fallas en la que los momentos más estelares fueron protagonizados por un tal Roca Rey que salió a hombros y dos torazos de bandera: Horroroso de Jandilla que no fue indultado tras una gran petición por parte del público y Damasco de Fuente Ymbro. La parte negativa la vivió el maestro Ponce. Sufrió un percance que le hizo estar en el dique seco prácticamente hasta bien entrado el verano.
Comenzó en mayo la feria de Abril y en Sevilla se vivieron grandes tardes de toros. En pleno octubre resuenan los olés de las dos obras maestras que firmó Pablo Aguado. Con cuatro orejas salió a hombros y fue nombrado Príncipe de Sevilla. De La Puebla llegó Morante a su plaza y no lo hizo nada mal. Su toreo de capote embelesó a todos. “El Juli” abrió a hombros por sexta vez esa puerta que da al río Guadalquivir y Roca Rey puso en ebullición los tendidos maestrantes y a punto estuvo de cortar el rabo a un toro de Núñez del Cuvillo tras un trasteo memorable. Diego Urdiales bordó el toreó y los extremeños Antonio Ferrera y Emilio de Justo estuvieron fenomenal con los toros de Victorino. Santiago Domecq lidió un gran encierro con toros importantes.
En Madrid que toree San Isidro. Dicen que es otra de las frases que dicen los toreros y sobre todo las figuras a lo largo de los años. A varias de ellas cuesta venir al foro. Con los sorteos de por medio ni Josemari ni José Antonio aparecieron por los Madriles. El Juli actuó dos tardes.
Roca cumplió. Abrió la puerta grande y con los Adolfos estuvo firme y seguro. En su tercera y última comparecencia le vi apático, sin ambición e insulso.
Pasó un durísimo calvario tras un percance y la mejor manera de olvidar aquellos meses de sufrimiento para David de Miranda fue abrir la puerta grande y salir del anonimato.
Pablo Aguado toreó como los ángeles en su primera actuación perdiendo los trofeos con la espada y en el cierre de la feria cayó herido. Ginés Marín emocionó a la cátedra una vez más con un toro de Garcigrande.
Antonio Ferrera se inventó dos faenas y también saboreó la gloria ante un encierro de Zalduendo. Destacó el toro “Bonito” por su gran clase. Emilio de Justo dio una buena tarde con los grises “Victorinos”.
Dos nombres propios: Paco Ureña y Román. El primero por toreo (salió a hombros) y el segundo por un valor a prueba de bombas. Su combate ante un fiero toro de Baltasar Ibán pasará a la memoria.
Otro año más y veo preocupado que va in crescendo cada ciclo isidril, son los pesados gritando Viva España. Y no veo solución posible. El numerito que se vio en la Beneficencia fue el espectáculo más demencial y dantesco que he vivido en una plaza de toros.
Acaba el exigente examen venteño y se anuncia en la prensa que en la ciudad de La Alhambra José Tomás torea su única tarde en España. Sale a hombros y la gente dice que fue histórico. Conocidos míos dicen que no fue nada del otro mundo. Me fío de ellos. Cada vez que actúa José Tomás, la prensa habla de reaparición, mientras yo sigo sin aceptar ni entender que un tío que por decisión propia torea una vez al año se considere como tal cada festejo en el que el de Galapagar se viste de luces.
Llega julio. Pamplona se viste de gala y los toros y los mozos son los dueños de la calle. En la plaza arrasa Cayetano cortando cuatro orejas y sale a hombros. En el aspecto ganadero, La Palmosilla lidia un gran encierro.
En las plazas del norte, destacan varios toros de la sangre Santa Coloma, notable año de este encaste. En Bilbao Paco Ureña se consagra desorejando a su lote. Dos grandes toros son lidiados en la arena negra bilbaína: Florista de Torrestrella y Ruiseñor de Victoriano del Río. Emilio de Justo se las vuelve a ver con los albaserradas de Victorino. Estuvo rotundo.
Este hierro lidia en Sanlúcar de Barrameda un encierro sensacional. Y Emilio volvió a triunfar. El sexto le tocó a Pepe Moral y fue indultado.
En septiembre, Emilio se enfrenta a estos grises toros por enésima vez desde febrero. Esta vez es en la francesa ciudad de Dax y el extremeño entra en la leyenda de esta ganadería. Se encierra en solitario con seis cárdenos y sale a hombros cortando cuatro orejas. Tras una gran racha con la espada, esa tarde la suerte no acompaña y los aceros disminuyen un triunfo que podría haber sido mucho mayor. El binomio Emilio-Victorino es garantía de emoción y éxito.
En Logroño Diego Urdiales y Cayetano salen a hombros. En Madrid se celebra el Ciclo de encastes: destacan en una corrida concurso dos toros interesantes de La Quinta y Baltasar Ibán. Un toro de alta nota emociona al público venteño: Guanaguato de Rehuelga. El manchego Sergio Serrano se bate el cobre con una alimaña de Saltillo y sale victorioso. Habrá que tenerle muy en cuenta en 2020.
Juan Bautista cierra su carrera en su ciudad natal. Cuaja en Arles al extraordinario “Ingenioso” de Jandilla y lo indulta.
Antonio Ferrera sale a hombros de nuevo en Las Ventas tras matar en solitario seis toros y Miguel Ángel Perera no lo hace porque una faena muy maciza es malograda con la espada.
En Zaragoza “El Cid” cuaja a Derribado y le corta las dos orejas. Ahí se ponía punto final a una trayectoria que con muchas luces y algunas sombras, no está al alcance de muchos. Hasta siempre, Torero. Miguel Ángel Perera y Mariano de la Viña acaban en la enfermería.
El día de la Hispanidad acaba en la enfermería Gonzalo Caballero por segunda vez en este ruedo y en la misma temporada. Don José Magán sube al palco por última vez en el coso de la calle de Alcalá. Presidió con seriedad y no le concedió a Jesús Enrique Colombo una puerta grande que habría sido muy pobre. Al día siguiente Álvaro Burdiel triunfa en la final y sale a hombros por ese arco mudéjar que da a la calle de Alcalá. Gana la octava edición del certamen Camino hacia Las Ventas.
Un rápido repaso a diferentes toreros empezando por las figuras. Roca Rey estuvo intratable hasta julio. Tres puertas grandes en plazas de primera son prueba de ello. Una lesión cervical le hizo perderse el final de la temporada. Reaparecerá en Lima mañana domingo 3 de noviembre. Morante de la Puebla ha cerrado un año muy irregular. Con altibajos en plazas de distinta categoría ha firmado sus mejores pasajes en Sevilla, Murcia, Zaragoza y Ronda. De José María Manzanares hay que decir que lleva una racha que no es para tirar cohetes y su 2019 ha sido muy mediocre. No estuvo a la altura de “Ruiseñor”. El francés Sebastián Castella se apuntó con la de Miura en la ciudad de la Giralda. No puntuó ni allí ni en Madrid. Su mejor tarde fue en Valencia desorejando al gran Horroroso. A Perera incomprensiblemente le premiaron con una oreja una faena en Sevilla rubricada desastrosamente con la espada, y no sólo eso pues también se pidió la segunda. En Madrid un presidente le regaló la puerta grande en mayo y la espada se la quitó en septiembre. Ha cumplido 15 años como matador de toros y su temporada ha sido muy regular, triunfando prácticamente en todas las plazas en las que ha toreado y ha indultado cuatro reses. Talavante se ha tomado un respiro. A ver qué hace el año que viene. Y acabo con Ponce, que aunque la cornada le ha lastrado este año, ha dictado magisterio la treintena de tardes que ha podido torear. El año que viene cumple 30 años de alternativa. 30 años como máxima figura.

El pinturero Curro Díaz torea con el mismo gusto el toro noble y el toro que exige. Mata lo que le echen y da la cara. Otro matador de mucha personalidad es Finito de Córdoba. Su mejor tarde la firmó en Valencia. En este grupo de algunos que torean muy bien meto a los dos grandes triunfadores del año: Paco Ureña y Emilio de Justo. Pablo Aguado es otro de los nombres propios. Toreará en la capital mejicana este invierno y confirmará su alternativa. Su concepto va a calar muy profundo en esa afición tan apasionada. Sólo necesita un toro que le embista. Estoy seguro que entrará en el corazón de los mejicanos de la misma manera que le sucedió a Urdiales en 2015. Que por cierto, no ha sido su año. Instantes como los de Madrid en la Beneficencia, un candencioso toreo en Sevilla y un triunfo en la plaza de su tierra no han bastado, no ha sido la temporada del riojano. El sevillano Juan Ortega hizo brotar el toreo más puro y clásico en Madrid el domingo de Resurrección y el día de la Paloma en este mismo ruedo dejó instantes llenos de torería.  Incomprensiblemente siguen sin contar con él para actuar en La Maestranza. Alucinante.
Otro sevillano es Daniel Luque. Ha toreado todos los encastes y ha salido airoso. Su mejor tarde fue en Mont de Marsan toreando al ralentí a un toro de La Quinta (cuya capa era berrendo en cárdeno).
Tomás Campos ha tenido pocos contratos pero sigue demostrando que su toreo es el que ha gustado siempre, sin vicios ni amaneramientos. Madrid, Cenicientos y Francia han sido testigos de la progresión del pacense. Román y Ginés Marín mantienen el crédito. Luis David, José Garrido, Álvaro Lorenzo, Juan del Álamo, Joselito Adame, Joaquín Galdós… Año discreto de toreros, la nueva hornada viene apretando y no puede uno dormirse en los laureles. El que quiere hacer las cosas bien y torear despacio es Ángel Téllez. Recién doctorado ha vivido un año de adaptación y lo que he visto de él ha sido muy positivo. “El Fandi” no defrauda, siempre cumple y agrada a sus seguidores. En Madrid bordó el toreo con el capote. Él y Ginés Marín son los que más orejas han cortado este año. Cayetano a raíz de Pamplona ha echado un año interesante.

Gómez Del Pilar, Rafaelillo, Juan Leal, Pepe Moral, Octavio Chacón, Fernando Robleño, Manuel Escribano, Rubén Pinar, el mencionado Sergio Serrano, Sánchez Vara… Toreros valientes y capaces hay para enfrentarse a las ganaderías más duras. De este grupo resalto a López Chaves, tras varios años desaparecido ha vuelto y quiere se cuente con él. Dieciséis festejos ha toreado y se visto las caras con Adolfos, Palhas, Victorinos, Miuras, Saltillos, Cuadris etc. Muy notable la temporada de este veterano salmantino.

Deseo a Fortes, Daniel Menés, Javier Cortés, Mariano de la Viña y Gonzalo Caballero una pronta recuperación.
De los novilleros me quedo con Tomás Rufo. Gustó en julio e impactó en septiembre cruzando a hombros la puerta grande de Madrid. El otro gran triunfador es Francisco Montero. Le ha dado un repaso a muchos compañeros. Sus armas han sido la ambición y la ilusión. Madrid, Villaseca, Arnedo por decir algunos sitios importantes, han sido testigos de las ganas de este chaval de llegar lejos en esta profesión. Ignacio Olmos estuvo hecho un jabato a principios de año en la Villa y Corte con la novillada de Julio García. Confío en el salmantino Antonio Grande y tengo ganas de ver pronto a su paisano Manuel Diosleguarde. Diego San Román, Rafael González que salió a hombros en Sevilla y Fernando Plaza, declarado mejor novillero de San Isidro son otros de los noveles destacados de este año. Y por último, varios novilleros se doctoran y pasan al escalafón superior, cada uno en la plaza de su tierra: Jesús Chover en Valencia, Ángel Jiménez en Sevilla y Jorge Isiegas en Zaragoza. Ojalá tengan suerte.

Entre los de plata hay que destacar a Ángel Otero, Sergio Aguilar, Rafael González, Antonio Chacón, Fernando Sánchez, Iván García, Daniel Duarte, Miguel Martín, Morenito de Arles, Juan José Trujillo, Raúl Martí, Javier Ambel, Agustín de Espartinas y Jesús Arruga por poner a algunos. Todos ellos han brillado con capote o banderillas, en cambio ha sido una pésima campaña entre los picadores (por lo menos en Madrid). Los pocos buenos puyazos que ha habido, han sido extraordinarios: Juan Francisco Peña, Adrián Navarrete, Manuel Jesús Bernal y Óscar Bernal.

Y aunque no soy de rejoneo, Lea Vicens ha acabado la primera en el escalafón y un año más, seguimos sin poder ver juntos en un cartel a Pablo Hermoso de Mendoza y a Diego Ventura. Diego ha mostrado su disposición para torear por activa y por pasiva con el navarro pero éste no está por la labor. Y el que pierde es el aficionado. Lástima.

Así he vivido este 2019.
Un saludo a la afición.
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