Cómo no formular en llanto mis palabras,
ni mis obras en negras cruces de dolor,
si por cada paso que ha andado mi España
pasan cinco siglos sin que reine un buen Señor.

Resuenen los tambores de la gloria,
Ilumínese el camino con el cirio
y llénese de santos nuestra historia
y de huellas los caminos del martirio.

¡Santos! Grita el alma que no calla
¡Santos! Clama Dios, que nos quiere
hombres prestos para la batalla
firmes ante quién les hiere
¡Firmes!
En la brecha de la muralla.

Lanzadas de dolor nos aguardan
y la traición vendrá en andanadas.
Que hallen santidad si escarban,
si escarban con punzantes lanzadas

Qué empresa tan grande nos mandas Señor
y que con espinos va perfumada;
aun así el sufrir no le quita color
a la vida que nos es preparada

Marcha bizarra la juventud en pos
del alma que la nación extraña.
Pues dejó de ser la nación de Dios,
de sus manos robaron España.

Esta nuestra misión requiere valor
y una entrega de esas que no acaban.
Pues qué es una vida dada al dolor
con la eternidad comparada

Y en Ti, Madre mía, y en tu calor
de misericordia mi alma empaña.
Quiero ser buen santo Señor,
Quiero ser buen vasallo de España.

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