Cuando el Señor te pone a prueba,
Ve hacia Él y nada temas,
Él por ti murió con pena,
Para librarte de la eterna condena.

El escrúpulo no puede ser tu dueño,
Tiene que ser Jesús tu Señor,
Y en esto has de poner empeño,
Si quieres sentir el gran ardor,
Que te da la paz de su amor.

Expulsa de ti toda desconfianza,
Que no proviene de Su Santa Alianza,
De Dios proviene el calor del amor,
De Dios proviene curar el dolor,
De Dios proviene la alegría,
Pero de Él no viene desolada agonía.

Hazle caso y en Él confía,
Como un pájaro vuela alto,
Llévale siempre de guía,
Y ten por seguro que con un dulce canto,
Expulsara de ti todo espanto.

 

Antonio Choza.

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