Este artículo vio la luz por vez primera en las páginas de la publicación JERARQUÍA (segunda época), editada por la Asociación Cultural Rodrigo de Bastidas, más concretamente en su primer número. Volvemos a darle vida por el gran interés de rescatar semblanzas de grandes personajes, olvidados y marginados, de la Historia reciente de España. En unos tiempos en que sólo se conoce, premia y halaga a quien propaga el mal y la mentira, a quien engaña y a quien adula, queremos poner sobre el papel y ante tus ojos, lector, ejemplos de entrega total, de idealismo y de servicio a los demás. Quien hoy nos ocupa es el Padre Fermín Yzurdiaga, sacerdote de celo apostólico extraordinario, que dedicó su vida y sus energías a la reconstrucción moral y cultural de España, a la atención a los más necesitados, a la vida espiritual más heroica y a la apologética más encendida que han conocido los últimos decenios. Nos hemos permitido modificar algunos aspectos del artículo respecto a su versión original, de cara a perfeccionar y ampliar datos de la biografía.

 

Fermín Yzurdiaga: una sotana entre camisas azules

Nuestro protagonista nació en Pamplona en 1905. Joven muy inquieto y de vocación sacerdotal temprana, estudió Teología en el seminario de San Miguel de Pamplona y la Universidad San Carlos de Salamanca, donde se ordenó a la edad de veintiún años. Unió sus estudios teológicos con los de Psicología y Pedagogía Correccional, compaginando su primer destino parroquial en el pequeño pueblo pirenaico de Arive, con la dirección del Hogar Escuela Infantil de la Junta de Protección de Menores de Pamplona. En 1929 fundó la Casa Familiar de Jóvenes Obreros, que dirigió hasta 1934, cuando fue nombrado vocal de la Junta Permanente de Protección de Menores.

Su magnífica labor al frente de estos proyectos educativos y de tutelaje de las capas más empobrecidas y marginales, indujo en él una gran preocupación por los problemas sociales, participando en diferentes Congresos Nacionales de protección de menores. Toda su labor social y sacerdotal se compaginó con sus clases de Religión en el Instituto de Pamplona y con el Apostolado de la Prensa, donde editó y dirigió multitud de publicaciones. Por si fuera poco, fue activo columnista y colaborador de periódicos y revistas como el Diario de Navarra, donde escribía sobre religión, literatura y política, Y, Boinas Rojas, Dardo y especialmente Cruz y Raya, órgano que dirigía José Bergamín.

Desde la fundación de las JONS y la Falange, en plena Segunda República, se vio fuertemente atraído por las ideas nacional-sindicalistas. Identificó en ellas su preocupación por los problemas sociales y económicos del mundo capitalista, conjugados con el afán de restaurar el sentido patriótico y religioso de España. Pese a que Navarra era una provincia de predominante arraigo carlista, este joven sacerdote pasó a formar parte activa de la Falange en la región, llegando a agrupar en 1936 a más de setecientos trabajadores, estudiantes y agricultores, y movilizando a un total de catorce mil camisas azules durante los tres años de guerra. Durante estos años, el Padre Fermín Yzurdiaga dirigió su proyecto cultural más notable, la revista falangista JERARQUÍA, editada desde Pamplona con la colaboración de las plumas más brillantes y notables de España, además de las continuas visitas a los frentes de guerra con las Banderas de la Falange de Navarra, donde, sin importarle los peligros ni asustarle las balas, asistía espiritualmente a sus camaradas. Pero estos voluntarios armados no fueron el único servicio del nacional-sindicalismo navarro. La Falange de Yzurdiaga incautó los talleres del periódico nacionalista vasco “La Voz de Navarra”, de los que se sirvió para lanzar el diario Arriba España, que nuestro pater fundó y dirigió. Fue en este órgano donde cuajó la denominada por él “escuadra intelectual” que daría forma a la revista JERARQUÍA.

Durante la guerra también desempeñó el cargo de Jefe de Prensa y Propaganda de la Falange, siendo Consejero Nacional hasta 1947. Todo ello sin cesar en sus labores sacerdotales y pedagógicas, unidas a la dirección de un Seminario Nacionalsindicalista de Estudios Periodísticos en la localidad Guipuzcoana de Loyola. La figura de Fermín Yzurdiaga también fue brillante por sus obras escritas, donde destaca el Poema de Navarra, obra sobre la Historia y gentes del viejo Reino, publicada con veintidós años, cuando era párroco del pueblecito pirenaico de Arive. También resaltaron sus conferencias, como Mensaje de las banderas victoriosas, Discurso al silencio y voz de la Falange, o El Cardenal Cisneros. Entre sus obras religiosas destaca Novena a Santa María la Real, y de su ingente número de artículos, sin duda Concilio de Santa María y dogma de España, por el cual recibió el Premio Mariano de Cavia, mayor galardón del periodismo español. Tras el final de la guerra llegó a ser Procurador en Cortes y prosiguió su labor sacerdotal y educativa con enorme éxito, destacando como gran predicador y pedagogo, así como activo protector de menores en situaciones de dificultad, enfermedad, exclusión y pobreza. En 1947 fue nombrado Canónigo Magistral de la Catedral de Pamplona, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento, el 12 de diciembre de 1981.

Un hombre que no supo dedicar su vida a otra cosa más que a servir, en el más exacto sentido de la palabra. Sea esta publicación nuestro humilde y sentido homenaje a este infatigable sacerdote y camarada, a fin de que su memoria sirva de referente a generaciones presentes y por venir.

 

 

Ángel Romero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like