Para Jóvenes por España, y su incipiente rama adulta que se presentará el próximo sábado, Luz de Trento, es crucial “iluminar las cabezas con la sana doctrina”. Y es que uno de los objetivos principales de esta nueva organización será recuperar “las grandes obras del pensamiento y la espiritualidad católicas” hoy olvidadas.

El liberalismo es pecado (Sardá y Salvany), una de las más representativas de la postura católica sobre el liberalismo político y filosófico en España, será la primera en reeditarse: se presentará el próximo viernes a las 19:00 en el hotel Ilunion de Madrid, aprovechando la visita del autor del prólogo de la reedición, Mons. Athanasius Schneider. Oriol Ferré, máximo representante de la organización, detalla a Revista Hispánica los principales detalles del evento que tendrá lugar este fin de semana.

Folleto de la presentación del libro que se ha difundido por redes sociales

-¿Nos podría contar cómo ha surgido la idea dentro de vuestra asociación de recuperar y sacar a la luz este libro?

-Si algo urge en los tiempos actuales es volver a iluminar las cabezas con la sana doctrina para que pueda encender los corazones. Aunque es cierto que numerosos autores hacen una loable y magnífica labor con la publicación de nuevos títulos, hemos creído oportuno recuperar grandes obras del pensamiento y de la espiritualidad católicas porque han caído en el olvido. Es muy difícil o imposible encontrarlas y suponen un inmenso tesoro doctrinal, apologético, cultural y espiritual que nos toca redescubrir.

-Cuéntenos sobre Félix Sardá y Salvany

-El Padre Félix Sardá y Salvany fue un destacado sacerdote católico nacido en Sabadell (Barcelona). Pertenecía a una familia vinculada a la industria textil catalana. Fue ordenado sacerdote en 1865 y llegó a estar incluido en la terna para ser elegido obispo en tres ocasiones, pero nunca quiso aceptar. Políticamente, militó en el Carlismo, del que se separó en 1888, para unirse al Partido Integrista de Ramón Nocedal. Años más tarde, sin embargo, volvió al Carlismo. Escribió más de doscientos artículos sobre problemas sociales y religiosos, publicados en la Revista Popular, fundada por él y de la que fue director durante cuarenta y tres años. Una faceta desconocida del P. Félix Sardá, y que era fruto de su Caridad, es la ingente labor social que impulsó. Creó la primera mutualidad obrera de Sabadell y fundó una caja de socorros para facilitar la adquisición de medicamentos a los obreros enfermos. Además, convirtió la casa familiar que heredó, en un asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, donde murió en 1916.

Félix Sardá y Salvany

-¿Cuál cree que puede ser la aportación a España y a su juventud el conocimiento y la lectura de este libro?

-La reedición de este libro permite conocer qué es el liberalismo y cuáles son sus funestas consecuencias para el fin último de la persona y para el bien común. El liberalismo convierte el don de la libertad, que es un medio para conocer y vivir la verdad, en un fin en sí mismo. Es el endiosamiento de la conciencia individual, que se erige en fuente para dictaminar lo que está bien y lo que está mal. Eso equivale a valorar como de buena categoría moral que el hombre rechace a Dios. Que tengamos la facultad de oponernos a los designios de Dios, no supone que tengamos derecho a hacerlo. El liberalismo es también la ideología madre de la que han ido naciendo el resto de ideologías que, por definición, son revolucionarias, pues sólo buscan sustituir a la Religión prometiendo el paraíso en este mundo.

-¿Nos encontramos en España en una situación parecida a la de los tiempos de la Restauración, cuando Sardá escribió su libro?

-La situación es parecida y distinta a la vez. Por una parte, la lucha entre los defensores de la sana doctrina y de los derechos de Dios, y los que buscan conciliar la luz con la oscuridad, equiparando legalmente la verdad y el error, la salud y la enfermedad, sigue vigente. Por otra parte, el catolicismo liberal, después de un siglo de encarnizada lucha, está ganando la partida y, desgraciadamente, por goleada. Vemos incluso como, en círculos de buenos católicos, se asumen postulados y principios contrarios a la fe y a la razón, como la libertad de expresión. Tenemos la imperiosa necesidad de dar una respuesta valiente y sin estar a la defensiva. Cuando se cree realmente lo que se dice y cuando esa creencia tiene su fundamento en nuestra condición de hijos de Dios, los complejos y la tibieza no tienen cabida. Sobre esto, hay un punto en Surco, de San Josemaría Escrivá, que resume bien cuál ha de ser nuestra actitud para dar este combate:

Vociferan los sectarios contra lo que llaman «nuestro fanatismo», porque los siglos pasan y la Fe católica permanece inmutable. En cambio, el fanatismo de los sectarios –porque no guarda relación con la verdad– cambia en cada tiempo de vestidura, alzando contra la Santa Iglesia el espantajo de meras palabras, vacías de contenido por sus hechos: «libertad», que encadena; «progreso», que devuelve a la selva; «ciencia», que esconde ignorancia… Siempre un pabellón que encubre vieja mercancía averiada. ¡Ojalá se haga cada día más fuerte «tu fanatismo» por la Fe, única defensa de la única Verdad!

¿Cuál ha sido el criterio de elección de los ponentes en la presentación del libro?

-El criterio principal para elegir a Javier Barraycoa, Alberto Bárcena y a Monseñor Athanasius Schneider para la presentación de esta reedición de El Liberalismo es pecado, ha sido nuestra sincera admiración y profunda gratitud por su inquebrantable compromiso en defensa de la Fe.

-¿Nos podría hablar un poco de cada uno de ellos?

-Javier Barraycoa es Doctor en Filosofía y profesor en la Universidad CEU Abad Oliva. Ha escrito para la reedición de El Liberalismo es pecado un estudio preliminar que sitúa históricamente al lector porque explica quién es quién en la disputa que tuvo lugar en España a finales del siglo XIX entre los católicos y los católicos liberales, y también porque narra cómo se fraguó el libro del P. Sardá y la polémica que provocó su publicación. Ha escrito varios libros, entre los que me gustaría destacar, Eso no estaba en mi libro de historia del Carlismo y Cataluña hispana.

Alberto Bárcena, Licenciado en Derecho y profesor en la Universidad CEU San Pablo, es, probablemente, el mayor especialista en masonería a nivel mundial. Cuando hablamos de liberalismo, tenemos que hablar de masonería, pues las logias masónicas fueron los epicentros desde los cuales se difundieron las tesis revolucionarias liberales. Además, es Doctor en Historia con la tesis La redención de penas en el Valle de los Caídos. Es autor de una historia de España en dos tomos titulada La pérdida de España y del libro Iglesia y Masonería, las dos ciudades.

Por último, pero no por ello menos importante, Monseñor Schneider, obispo auxiliar de Astana (Kazajistán), ha escrito el prólogo del libro. En estos tiempos de abierta rebeldía y de ataques al Evangelio y a la Tradición por parte de quienes deberían ser sus celosos custodios, el testimonio fiel y de encendida Caridad de Monseñor Schneider, reconforta en la Fe y ayuda a una grey abandonada. La grey necesita buenos y santos pastores y sólo espera la Fe y los Sacramentos de siempre para que, con la gracia de Dios que no anula la naturaleza, sino que la eleva, pueda luchar por vivir virtuosamente y lograr, cuando Dios disponga, la salvación eterna. Monseñor Schneider ha escrito Dominus Est. Reflexiones de un obispo de Asia Central sobre la Sagrada Comunión y Christus Vincit.

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