El 12 de octubre para Marcelo Gullo, en Revista Hispánica.

El 12 de octubre, para Marcelo Gullo, representa un hito imposible de comprender al margen de “la idea fuerza del catolicismo: que todos los hombres son hijos del mismo padre y hermanos en Cristo”. El autor de “Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas al separatismo catalán” (Espasa) conversa con Revista Hispánica en torno a las motivaciones originarias de lo que hoy celebramos como la fiesta de la Hispanidad.

— Don Marcelo, ¿qué se celebra, realmente, el 12 de octubre?

Cientos –por no decir miles– de investigadores, ensayistas, profesores periodistas y políticos, muchos de “buena fe” al momento de abordar el análisis y la enseñanza del proceso histórico que se dio en llamar erróneamente conquista de América, se muestran incapaces de desentrañar la esencia real, el eje central del tema y, por tanto, incapaces de desentrañar el significado profundo de aquel  instante decisivo de la historia que se inició el 12 de octubre de 1492.

Sin duda alguna celebramos el comienzo de la liberación de los pueblos sometidos al imperialismo antropófago de los aztecas, el comienzo de la liberación de los pueblos sometidos al imperialismo totalitario de los incas, el comienzo del fin, como sostenía el filósofo mexicano José Vasconcelos, de toda esa mala yerba del alma que son los sacrificios humanos y el canibalismo.

— Dentro del auge que vive hoy el hispanismo en el plano cultural, ¿qué hay de grandes hispanistas como Ramiro de Maeztu o García Morente? ¿Hemos aprovechado su labor o han caído en el olvido?

Si posamos nuestra mirada sobre la historia reciente de España vemos que las obras de esos autores fueron arrojadas a la basura, cometiéndose con ello un pecado histórico imperdonable por los intelectuales y políticos de izquierda ante la pasividad de la mayoría de los intelectuales y políticos de derecha que no tuvieron el coraje de levantar su voz ante semejante atropello.

A Isabel no le interesó nunca el oro, el poder o la gloria: solo estuvo interesada en la evangelización

— ¿Qué consecuencias tuvo ese olvido?

Esto permitió que el pensamiento progresista negrolegendario se convirtiera en hegemónico en todos los niveles del sistema educativo español, desde la escuela primaria hasta la Universidad y que a los jóvenes españoles se les enseñara a odiar su pasado. Poco a poco los españoles comenzaron a creer la historia que, sobre su nación, escribieron sus enemigos históricos a saber la Casa de Orange, Francia e Inglaterra. El nudo gordiano de esa falsa historia de España que lleva a que los españoles odien su pasado es  la leyenda negra de la conquista española de América. Hace falta repetir una y otra vez que la leyenda negra  de la conquista española de América es la primera fake news de la historia de la política internacional, la obra más genial del marketing político elaborado por las naciones enemigas de España.

—¿Es posible reivindicar los sucesos del 12 de octubre de 1492 al margen de su motivación religiosa?

— Como demuestro en mi libro “Madre Patria”, la liberación de los pueblos sometidos al imperialismo antropófago de los aztecas, la liberación de los pueblos sometidos al imperialismo totalitario de los incas,  la liberación  de toda esa mala yerba del alma que son los sacrificios humanos y el canibalismo estuvo motivada, principalmente, en la convicción profunda que tenían los españoles de la obligación moral de expandir sus creencias religiosas –de convertir a todos los hombres a la Fe de Cristo–,  sin que éstas estuvieran acompañadas de ninguna idea de superioridad racial, lo que llevó, naturalmente, al mestizaje del conquistador con el conquistado.

Madre Patria, de Marcelo Gullo.

“Madre Patria. Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo catalán”, de Marcelo Gullo. 

— ¿Entonces…?

— Cuando hay mestizaje entre el que llega y el que está, cuando los hijos producto de ese mestizaje –como lo fue el Inca Garcilaso de la Vega– llegan a ser la máxima expresión de la cultura del conjunto, entonces no hay relación metrópoli-colonia, no hay imperialismo sino imperio. Sin embargo, la leyenda negra sembró el mito que sólo el deseo desenfrenado por el oro motivó la conquista española de América. Y hoy, ese mito lo repiten, desde el hombre común hasta los más prestigiosos profesores universitarios.

Sin embargo la motivación proselitista religiosa y no económica, de la liberación/conquista de América fue claramente identificada por dos grandes autoridades del marxismo hispanoamericano, como lo fueron, el peruano José Carlos Mariátegui y el argentino Rodolfo Puiggrós.

La Hispanidad es una nación inconclusa, una nación que fue abortada por la obra de intriga realizada por la diplomacia inglesa

— ¿Y cuál fue para ellos el motor de la conquista-liberación de América?

— Ambos, dejan en claro que no fue el deseo desenfrenado por el oro, lo que motivó a castellanos, extremeños y andaluces a arriesgar sus vidas, en la liberación/conquista de América.

Es, en ese sentido que, el más importante representante de la intelectualidad marxista iberoamericana como lo fuera José Carlos Mariátegui afirma: “He dicho ya que la Conquista fue la última cruzada y que con los conquistadores tramontó la grandeza española. Su carácter de cruzada define a la Conquista como empresa esencialmente militar y religiosa. La realizaron en comandita, soldados y misioneros… El poder espiritual inspiraba y manejaba al poder temporal… el cruzado, el caballero, personificaba una época que concluía, el Medioevo católico.”

En el mismo sentido que José Carlos Mariátegui, Rodolfo Puiggrós, sostiene que, “…la conquista de América prolongó las cruzadas a un escenario de magnitud y características desconocidas por el soldado europeo… Ninguno estaba habilitado, como el español para tarea tan gigantesca. Casi tres siglos antes (1212), en la gran batalla de las Navas de Tolosa que deshizo al ejército musulmán, los cincuenta mil caballeros y peones franceses, provenzales, bretones, italianos, alemanes e ingleses defeccionaron y los ibéricos solos (solihispani) dieron la pelea y obtuvieron la victoria. Desde entonces guerrearon contra el Islam sin ayuda extranjera… De no aparecer en su camino el Nuevo Mundo, es seguro que los castellanos hubiesen perseguido a los súbditos del Islam, más allá del estrecho de Gibraltar. España –concluye Puiggrós–, volcó en el Nuevo Mundo su sentido misional cristiano que, formado en la guerra antiislámica… inyectó a las sociedades que creó del otro lado del océano, el trascendentalismo religioso que en las postrimerías del feudalismo sobrevivía a los grandes cambios sociales en marcha, en el Viejo Mundo.”

— En Madre Patria menciona que la Confederación Hispánica de Naciones podría dejar de ser un sueño. ¿Qué considera necesario para ello?

— Nosotros solo necesitamos recuperar nuestra memoria histórica para entender que todo nos une y nada nos separa. Es la perdida de la memoria histórica lo que no nos hace comprender que somos un mismo pueblo unido en por la misma  lengua y por la misma cosmovisión del mundo.

Así como no hay ningún marroquí, ni ningún egipcio que reniegue de la conquista árabe del África cristiana, no debería haber ningún  argentino o mexicano que reniegue de la conquista española de la América pagana, en donde antes de la llegada de España, reinaba la guerra permanente, el terror político, el canibalismo, la antropofagia.

En definitiva lo fundamental es comprender que la Hispanidad es una nación inconclusa, una nación que fue abortada por la obra de intriga realizada por la diplomacia inglesa que, como sostenía Raúl Scalabrini Ortiz,  es el resorte oculto de la historia de Hispanoamérica. La  Hispanidad,  es una “nación inconclusa” que va de los Pirineos al Pacífico y del Rio Grande a la Tierra del Fuego.

— También dedica parte de su libro a la fundación hispánica de escuelas y universidades en América. ¿Podría decirse que es esto característico o exclusivo del imperio español?

— ¿Qué aconteció después de que España derrotara al imperialismo antropófago de los aztecas y al imperialismo totalitario embrutecedor de los incas, después de esas primeras horas de sangre, dolor y muerte?  Todo lo contrario de lo que afirman los cultores a sueldo de la leyenda negra.  España fundió su sangre con la de los vencidos y con la de los liberados. Y recordemos que, fueron más los liberados que los vencidos. México y Perú se llenaron de Hospitales, colegios y Universidades bilingües.

España envió a América a sus mejores profesores  y la mejor educación fue dirigida hacia los indios y los mestizos.

Permítame recordar que tan respetuosos fueron los libertadores españoles -erróneamente llamados conquistadores- de la cultura de los mal llamados pueblos originarios que en 1571 se editó en México el primer libro de gramática de lengua nahualt, es decir 15 años antes que en Gran Bretaña se publicara el primer libro de gramática de lengua inglesa.

Francia conquistó Argelia en 1830 y ésta permaneció, como colonia francesa hasta 1962. Los franceses, al parecer sin mucha prisa, fundaron la Universidad de Argel, recién en 1909.

Portugal comenzó la conquista de Mozambique en el año 1505 y fundó la “Universidade de Lourenço Marques”, el 23 de diciembre de 1968, es decir 463 años después del comienzo de la colonización.  Los ingleses fundaron la Universidad de Harvard, 83 años después que los españoles fundaran en Lima la Universidad de San Marcos.

Si hay un hecho que demuestra  que América nunca fue considera por España como un botín, es la decisión de sembrar la América Española de hospitales y de establecer, terminada la mal llamada conquista, una política de protección social, que abarcara todas las razas y condiciones sociales.

¿Qué motivó esa febril fundación de universidades y hospitales? La idea fuerza del catolicismo, que todos los hombres son hijos del mismo padre y hermanos en Cristo.

— ¿Y qué hay de los hospitales?

— En el sistema de salud montado en la ciudad de Lima, todas las personas tenían derecho a la asistencia y al cuidado de su salud en sus respectivos hospitales, sin ninguna condición o requisito previo; dado que bastaba acudir o ser conducido al respectivo establecimiento para que recibiera las atenciones necesarias  y sin dejar de mencionar la asistencia a domicilio que funcionaba habitualmente.

Por otra parte, resulta imprescindible aclarar que: No se exigía pago alguno o cuota mínima de ninguna clase, ni al ingresar, ni durante el tratamiento o al  término de éste.

Hoy, los miles de pobres enfermos que deambulan por las calles de Lima, sin recibir ninguna asistencia sanitaria, envenenados por el relato de la leyenda negra que escucharon en la escuela primaria, creen que el origen de sus males, está en la conquista del Perú, por Pizarro, no pudiendo imaginar siquiera, los derechos  que, en materia de salud,  tenían sus antepasados en la “oscura” época anterior a la independencia.

¿Qué motivó esa febril fundación de Universidades y hospitales? La idea fuerza del catolicismo, que todos los hombres son hijos del mismo padre y hermanos en Cristo.

— En más de una ocasión habla de la reina Isabel como una santa aún no reconocida. ¿Podría hablarnos brevemente sobre quien usted ha definido como “madre de la Hispanidad”?

— La Iglesia católica está en deuda con Isabel de Castilla, con España y consigo misma por no haber reconocido la santidad de Isabel por una cuestión política. Todos los sacerdotes que han tenido acceso al expediente no dudan de la santidad de Isabel de Castilla.

Isabel fue el más grande estadista de la historia de España. Isabel intuye genialmente que España -que los desunidos reinos de España- eran un estar en constante peligro de extinción frente al imperialismo islámico avasallador. Fue ella la que concibió, entonces, que solo a través de la unión de Castilla con Aragón se podría acumular el suficiente poder para terminar  la reconquista y recuperar finalmente el territorio perdido de Granada para que el imperialismo turco no tuviera una cabecera de playa que le permitiera nuevamente invadir España.

Isabel desciende al barro de la política y se  enfrenta con personajes siniestros y tortuosos, pero a diferencia de todos los reyes que la antecedieron y sucedieron siempre ajustó su conducta política a las normas dictadas por la moral cristiana. Isabel concibió siempre su reinado como un apostolado político, reinaba para que más hombres y mujeres se convirtieran a la fe de Cristo.

Es ella la que dispone que los españoles se casen con las indias y que los indios se casen con las españolas porque donde hay mestizaje no hay dominación ni imperialismo, sino Imperio.

Es ella la que determina que no habrá esclavitud en las nuevas tierras descubiertas, que los habitantes del mundo por descubrir serán sus hijos y que la evangelización era el único motivo válido que justificaba la presencia de Castilla en esas lejanas nuevas tierras descubiertas por Colón.

A Isabel no le interesó nunca el oro, el poder o la gloria: solo estuvo interesada en la evangelización de aquellos que no habían tenido aún la posibilidad de conocer la buena nueva.

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