Vía Crucis Hispanidad Lepanto Cerro de los Ángeles

En una de las épocas más difíciles que le ha tocado vivir a Occidente, no sólo por una pandemia causada por un virus que campa a sus anchas y por un miedo intrínseco a la situación, una sociedad que se rompe; sino también un individuo que, alentado a la búsqueda de sí mismo, ha perdido su origen y con éste su meta, esta es la enfermedad de la que no nos hablan, el desconocimiento y el desprecio de nuestra propia cultura.

Misa Tradicional Vía Crucis Hispanidad

El Vía Crucis concluyó con la celebración de la Santa Misa tradicional

En esta Cuaresma (huelga decir que una de las más duras de los últimos años) unos jóvenes han decidido reunirse para rezar adoptando las medidas cautelares. Madrugaron, caminaron, rezaron y vivieron el espíritu de la Cuaresma.

Puede que a muchos de los jóvenes de esta generación se les acuse de irresponsables, de no recordar ni respetar a sus mayores, de admirar otras culturas en detrimento de la suya, de vacío intelectual, moral y espiritual. Y no falta razón. Pero, en la mayoría de los casos, no son los jóvenes los culpables, sino víctimas de una sociedad guiada por la corrupción moral y material. Algunos de ellos, se reunieron, madrugaron y acudieron un sábado a rezar un Vía Crucis. Una devoción frecuente entre los católicos en estas fechas, en la que aprovecharon para rezar por esos jóvenes de su generación, por sus mayores, por los adultos empobrecidos y por la Hispanidad. 

Qué mejor forma de coger fuerzas para librar la actual batalla -moral, cultural, espiritual…- que caminar desde el convento fundado en la Aldehuela por una de las grandes santas de las últimas décadas de la historia de España. Nuestro destino,  el lugar donde se consagró España al Sagrado Corazón, acompañando cada una de las estaciones con textos de Santa Teresa de Jesús y concluyendo con la celebración de la Santa Misa tradicional en el altar mayor del Cerro de los Ángeles.

Esta generación acusada de indolente no quiere dejar que otro año más nos quedemos sin cuaresma y Semana Santa. No quiere permitir que nos quedemos sin Cristiandad. Poco a poco, desde Instituto Lepanto, ponemos nuestro pequeño grano de arena para recuperar el espíritu de la Hispanidad.

Los asistentes al Vía Crucis, en una de las estaciones del Cerro de los Ángeles

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