A la guerra van cristianos
con las armas de la luz,
a derrotar al más tirano,
que sucumbe ante la Cruz.
Que se armen los soldados
con su escudo protector,
díganle al crucificado:
refúgianos nuestro Señor.
El nos da una Capitana
que nos guía con valor,
al soldado herido sana
y le calma en su dolor.
Al enemigo nos envía
para atacarlo con furor,
con Rosario en mano arma
al guerrero en pos de honor
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