Dostoievski y la Belleza frente al Nihilismo

La intención de este breve ensayo es la de ilustrar, a través de una de las grandes obras de la literatura universal, la situación de creciente nihilismo e incertidumbre en la que nos vemos sumergidos también muchos jóvenes universitarios, víctimas de este continuo declive.

A este respecto, Dostoievski, que resurge como profeta y autor de gran actualidad, tiene mucho que decirnos, concretamente a través de su obra Crimen y Castigo.

Raskólnikov es un joven estudiante a quien las ideas nihilistas, que en aquel momento comienzan a emerger en la capital rusa, afectan radicalmente. Su naturaleza aun tierna e idealista comienza a transformarse hasta alcanzar la pérdida total de conciencia moral y de sí mismo, de su propia persona.

Solo ante la nada

Se convierte así en víctima del individualismo nihilista. La ruptura de todos los vínculos, la ausencia de un fundamento metafísico de la persona y de la sociedad humana le conducen inevitablemente a una subjetividad aislada.

Encerrado en su cubículo, Raskólnikov ha perdido todo vínculo con la Realidad: ha abandonado sus estudios, ha suprimido toda relación de amistad, se ha desarraigado del seno familiar, ha renegado de su sentido religioso.

¿Y qué decir de la situación actual? Únicamente cabe responder que los jóvenes actualmente nos vemos arrastrados a todos y cada uno de los peligros que condujeron a Raskólnikov a la disolución de su identidad.


La ruptura de todos los vínculos, la ausencia de un fundamento metafísico de la persona y de la sociedad conducen inevitablemente a una subjetividad aislada


Analfabetismo distintivo

Comenzaremos por la Universidad. ¿Es posible afirmar que hoy en día se educa a los jóvenes en la búsqueda de la verdad, para que sean realmente libres? ¿Quizá tan solo se pretende disimular el analfabetismo y la ignorancia, distintivos de nuestra época, que arrastran desde los primeros años de formación? ¿Quién cultiva nuestro gusto por lo bueno, lo bello y lo verdadero? ¿Quién nos introduce y despierta nuestra fascinación por las grandes obras de la literatura y el arte?

Parece más bien que lo único que se alimenta es la tibieza y la indiferencia, de por sí ajenas a un espíritu juvenil, como si fuera la propia Universidad quien desterrara al joven con sus trámites burocráticos y sus plataformas digitales, antes de que éste
si quiera pueda llegar a descubrir el valor que encierra en sí la buena educación.

Lewis ya advirtió que el mundo moderno desconoce e ignora la grandeza y la plenitud que la amistad implica y que los antiguos tanto admiraron

Disolución comunitaria

En cuanto a la amistad, Lewis ya advirtió que el mundo moderno ignora la grandeza y plenitud que implica y que los antiguos tanto admiraron. Este desacierto por el que se ha optado se ve agravado en la situación actual que vivimos; se nos impone, incluso coercitivamente, una destrucción de todos estos vínculos, la disolución de las comunidades.

Con todo, mayor es la culpa del silencio y la omisión que sigue a esta aniquilación de las relaciones humanas, junto con el abandono de los jóvenes por parte de aquellos que debieran ser sus modelos y referentes.

Esta misma situación puede extrapolarse al plano político. ¿Qué ha sido de la búsqueda del bien común? El joven de hoy en día ya no tiene siquiera ideales políticos a los que aspirar; los desconoce completamente. No desea ni espera, ignora el valor de la comunidad política y la trascendencia que ésta juega en su cumplimiento como persona.

El nihilismo ha hecho también de la política su presa, y el individualismo ha desterrado todo sentido comunitario, siendo su primera y fundamental víctima la familia.

No es de extrañar que Raskólnikov busque desesperadamente liberarse del afecto de su madre y hermana, pues sabe bien que éste es capaz de restaurar su conciencia de pertenencia a una realidad mayor que la de su propia subjetividad. En nuestro caso, este desprendimiento ha sido precipitado y buscado de manera perversa por el propio Estado Moderno, ahorrándonos así el esfuerzo que este desarraigo implicaría.


Se nos impone, incluso coercitivamente, una destrucción de todos estos vínculos, la disolución de las comunidades

Única esperanza

Así, el joven, totalmente desprotegido y abandonado a su propia suerte, parece estar inevitablemente encaminado a sucumbir y perecer en la atmósfera impregnada de nihilismo que le rodea.

Raskólnikov ha roto todos y cada uno de los vínculos: impasible a todo cuanto le rodea, carece ya de escrúpulos para transgredir la ley moral, transgresiones que hoy en día son perpetradas continuamente sin que provoque si quiera conmoción o intranquilidad en nuestras conciencias.

Pero incluso a pesar de su obsesionada oposición y negación a los intentos de aproximación de su amigo, madre y hermana, Raskólnikov es incapaz de permanecer indiferente ante la pureza y la fe que entraña la discreta figura de Sonia. Únicamente ella será capaz de devolver al joven su conciencia, restituir todo lo que se había perdido en él.

Y es que, a los jóvenes de hoy en día, como a Raskólnikov, aún nos queda la esperanza de que la belleza salvará el mundo.

Pilar Gallego
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