San José padre escondido Belén Gómez
Belén Gómez Carmena escribe sobre el modelo de paternidad de San José y su eficacia contra el fin de la familia

A mi padre, todo un San José mientras estuvo con nosotros.

19 de marzo de 2020, San José.

Si miramos alrededor en nuestra sociedad podemos reconocer sin duda una pérdida de la figura del Padre. En la actualidad, esta pérdida conlleva numerosos problemas. ¿Qué ha sido de los padres de familia entregados y escondidos que llevan todos los días el alimento a su familia? En la sociedad se palpa un resquebrajamiento de la verdadera masculinidad, de aquellos que con su fuerza tienen la misión de defender y cuidar a los más débiles.

Causas del fin de la paternidad

Por un lado la intromisión de los métodos anticonceptivos y el aborto en las relaciones produce que el hombre vea como un objeto de placer a la mujer y se desentienda mucho más de la consecuencia de sus actos, el hijo engendrado por el amor de ambos. De esta manera se pierde el proyecto de fundar una familia estable y el compromiso del amor “para siempre”. Todo esto por supuesto facilita el divorcio y el egoísmo. Por otro lado, la pérdida de la autoridad fundada en la Verdad de Dios hace que la educación de los hijos se malogre; pues si perdemos la referencia de un Padre del Cielo que nos dicta una ley natural, ¿Qué será de las meras leyes positivas impuestas por el hombre?

Dios quiere que los padres le imiten

Efectivamente, Dios es Nuestro Padre, tal y como decimos todos los domingos en misa y cada vez que rezamos el Padrenuestro, la principal oración de la religión cristiana que el mismo Cristo nos enseñó. Dios quiso establecer en el mundo una jerarquía, y mientras cuida con su omnipotencia y omnisciencia divina a cada uno de sus pequeños hijos, Él quiere que millones de padres repitan su gesto creador y protector.

San José, el padre adoptivo de Jesús en la Tierra, es la sombra del Padre en las alturas. Él, con su entrega sencilla y discreta cuidó de la Virgen y del Niño sabiéndose guardián de los más preciados tesoros de la Tierra. Enseñó a Cristo su oficio y fue obediente en todas las inspiraciones de Dios en su alma, según nos cuentan los Evangelios.

San José, maestro de vida

En este contexto es cuando el Papa Francisco ha querido proclamar el Año de San José, con motivo del 150º aniversario de la Declaración de San José como Patrono de la Iglesia universal. Este año durará desde el 8 de Diciembre de 2020 hasta el 8 de Diciembre de 2021. Con su carta apostólica Patris Corde quiere el Papa renovar la devoción a este santo tan querido por tantos fieles.

A San José se le considera maestro de vida interior, modelo de padre y trabajador y testigo de la castidad; todas características muy importantes en la experiencia cristiana y bastante ausentes hoy en día. También es el patrono de la buena muerte. ¡En estos momentos debemos acudir confiados a su protección!  A lo largo de la historia de la Iglesia su figura ha sido amada por numerosos santos, como San Juan Crisóstomo, en su Homilía V sobre el Evangelio de San Mateo o el Papa San Pablo VI en su Consagración episcopal de cuatro prelados de la Curia en la festividad de San José, lo recordaron. O también la misma Santa Teresa de Jesús, la cual se dice que tenía conversaciones con él.

Padre en la sombra

El Papa, en la carta apostólica incide en diversos caracteres como padre de San José: amado, en la ternura, en la obediencia, en la acogida… Y termina con el carácter de padre en la sombra; porque quizá fue eso lo más representativo: haciendo el bien de forma escondida y discreta, sin grandes milagros, en lo cotidiano; como muchos padres de hoy en día. ¡Qué de adoración profunda podemos aprender de él!

Ojalá que San José alimente a esta sociedad hambrienta de verdaderos padres, de padres que den su vida por su esposa y sus hijos; y que proteja a la Iglesia universal de los múltiples ataques;  y que nosotros reconozcamos, allá en la sombra, la figura de un humilde carpintero lleno de amor y admiración ante los tesoros que tuvo como misión guardar, la Santísima Virgen María y Nuestro Señor Jesucristo.

Belén Gómez Carmena

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