Belén Gómez Carmena estudios culturales.

Los estudios culturales son el último movimiento de crítica literaria, pero aquellos que lo defienden lo toman como una visión del mundo mucho más amplia, que incluye muchas disciplinas humanísticas como la sociología, la antropología, la lingüística y la literatura comparada. Su comienzo se sitúa en Inglaterra en 1956. Sin embargo, al querer englobar tantos conocimientos muchas veces se le ha criticado su superficialidad.

Una cultura central marginada y minoritaria

Y, ¿de dónde vienen sus ideas y cuáles son sus finalidades? Principalmente recogen las teorías de Michael Foucault, de la Escuela de Frankfurt; de Jacques Derrida, el principal de los deconstruccionistas, y de Jacques Lacan, de los más famosos aportadores al psicoanálisis de Freud. Todo esto mezclado con el marxismo cultural. La más actual de las ramas de este pensamiento posmoderno son los estudios postcoloniales, que tienen como finalidad establecer como cultura “central” aquellas que consideran como marginadas o periféricas: las minorías étnicas, sexuales y culturales

Pero, ¿es realmente cultural un pensamiento que pretende deconstruir (o mejor dicho, destruir) todo lo que es el hombre tal y cómo lo habíamos entendido hasta ahora como pretende hacer Derrida? ¿Es realmente cultural un pensamiento que pretende destruir la familia y la sexualidad como principio básico de la identidad para dejar lugar los variantes cambios de sexo que únicamente conducen a un nihilismo exacerbado? ¿Es cultural un pensamiento que rechaza la civilización occidental en su esencia?

Estudios culturales: el odio a la cultura

Los ataques a símbolos culturales que ocurrieron hace un año en Estados Unidos debido al famoso “Black Lives Matter” nos muestran que este pensamiento oculta un odio profundo a la cultura. Porque la cultura es el reflejo de nuestro interior, de la antropología de lo más hondo de la sociedad, y cuando la antropología está íntimamente pervertida, surge el barbarismo; como bien dijo Monseñor Juan Antonio Reig Pla en su homilía sobre el tema.

Debemos primero sanar nuestras almas del pecado si queremos una cultura civilizada. Pues, ¿será el hombre capaz de Belleza si ha olvidado la Verdad y la Bondad? ¿Seremos capaces de Arte, de Creación cuando en nuestros hospitales estamos destruyendo sin descanso la Vida Inocente, a los más débiles que no se pueden defender? Porque el Bien, el Amor, es creativo y generativo mientras que el Mal siempre llevará a la destrucción y a la nada. Esto se ve claramente en la unión conyugal, pues Dios ha querido que la creación de una nueva vida sea siempre fruto del amor.

El arte y el hombre vacíos de sentido

Y es en esto en el que el Arte y el Hombre coinciden: en cuanto perdamos de vista a Dios como Bien, Verdad y Belleza; y cuando la sociedad no esté fundada sobre las leyes naturales puestas por su Suma Sabiduría, el Hombre, y todas las obras que salgan de sus manos (artísticas, culturales, morales, prácticas) se irán vaciando de sentido y de ser en sí mismas. 

Michael O’Brien, en su novela La última escapada, plantea que puede que el mundo haya salido de los totalitarismos del siglo XX; pero actualmente se encuentra en un totalitarismo mucho más importante en cuanto es más escondido: el totalitarismo del alma y del espíritu. El mismo marxista italiano Gramsci ya había anunciado que la cultura sería el vehículo para la actual revolución:

El imperio del libertinaje y el des-arte

Es importante subrayar que la preocupación por el absurdo, la violencia y la muerte no es propia tan sólo de artistas oprimidos por sus gobiernos. Es algo generalizado en todas las sociedades occidentales al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Con la caída o el declive de sistemas abiertamente tiránicos no debemos asumir que el hombre volverá a crear obras de arte devueltas a un sentido de belleza, verdad y bien. […] El foco de la revolución puede estar pasando de la esfera política exterior a la dimensión interna, a lomos de la cultura como vehículo. De esta manera, puede llegar al alma del hombre de un modo inalcanzable para los regímenes violentos que, al alienar a la ciudadanía, también la ponen en guardia.

Pero, nosotros no debemos perder la esperanza, pues Él que es el mismo Bien, Verdad y Belleza está con nosotros, y sabemos que la Victoria está de nuestra parte. Él nos dará las fuerzas y nos mostrará el camino de la santidad para ver la Luz en un Mundo rodeado de Tinieblas. Volvamos los ojos al Cielo, y con los pies firmes en nuestra tierra; podremos llevar algo del Reino que está por venir. 

Belén Gómez Carmena

 

Una crítica literaria a los estudios culturales

Todos los artículos de la autora: . 

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Bibliografía 

VIÑAS PIQUER, David. Historia de la crítica literaria. 1ª edición. Barcelona: Editorial Ariel, 2002. ISBN 84-344-2505-X.

O’BRIEN, Michael D. La última escapada. 1ª edición. Madrid: Editorial Libros Libres, 2009. ISBN 978-84-92654-05-5

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