Santa Teresa San Juan contracultura mística española

Nos encontramos en pleno Renacimiento. Un monje agustino llamado Martín Lutero acaba de colgar en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittenberg las noventa y cinco tesis que llevarían al desencadenamiento de la Reforma Protestante. Mientras, Italia expande una revolución de las reglas artísticas. Una serie de cambios y novedades tanto en la cultura como en la ciencia sacuden Europa. Se trata de la llegada del antropocentrismo.

El hombre sin Dios: Un esclavo de sus pasiones

Buena parte de los problemas a los que nos enfrentamos actualmente (el relativismo, la subjetividad en el campo de la moral, el individualismo), tienen su origen en este cambio de mentalidad: al no ser Dios el centro del mundo, pasa a serlo el hombre, pero ¿en qué se convierte el hombre sin Dios? ¿Es realmente capaz de hacerse una ley a sí mismo? Ramiro de Maeztu, en su libro La crisis del humanismo, reflexionará sobre este hecho: al no considerarse el hombre como pecador (como ocurría en la Edad Media), ha perdido todo freno espiritual y ya no es hombre, sino un mero esclavo de sus pasiones. Pues es sólo Dios el que hace verdadero hombre al hombre.

Al no considerarse el hombre como pecador (como ocurría en la Edad Media), ha perdido todo freno espiritual y ya no es hombre, sino un mero esclavo de sus pasiones

Trento, el florecimiento de la poesía mística

Debido al desastre del protestantismo y el posterior anglicanismo, el Papa de la Iglesia Católica, Paulo III, quiso convocar el Concilio de Trento, y España, luz de Trento, fue la primera en aplicar la Contrarreforma cerrándose a toda influencia exterior herética. Aquí es donde se enmarca el florecimiento de la poesía mística española, cuyos principales autores son Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz; y más tarde se desarrollaría el Siglo de Oro español.

Estos dos poetas religiosos recogerán la tradición poética española: el Cancionero Espiritual de Valladolid, el Cancionero de Resende, los romances del Carmelo de Valladolid y los salmos bíblicos, en especial el Cantar de los Cantares; para ensalzar a Dios y alabar su increíble Amor que ellos habían experimentado en éxtasis y vivencias místicas. En estos poemas expresan el deseo de la unión total con su Creador, el abandono completo en la Voluntad Divina y la semejanza con el amor humano; de ahí que San Juan de la Cruz escogiera el Cantar de los Cantares como principal fuente para su Cántico Espiritual.

San Juan de la Cruz y Santa Teresa, martillo del antropocentrismo

Se ha hablado de una posible relación entre estos místicos españoles y la reforma protestante teniendo en cuenta quizá su relación directa con Dios que no necesitaba ningún intermediario y también las persecuciones dentro de su propia orden (San Juan fue encarcelado en 1577 por los carmelitas calzados). Sin embargo, esta relación es absurda ya que ellos siempre se mantuvieron dentro de la doctrina católica y precisamente buscaban una mayor observancia de las reglas de su orden.

El encarcelamiento de San Juan de la Cruz le llevó a escribir la mayor parte del Cántico, además de la poesía más sencilla pero no con menos profundidad Que bien sé yo la fonte que mana y corre, en el que compara a Dios con una fuente, de la que mana todo lo que existe, y en el que se palpa la confianza de San Juan en Él, pues sigue creyendo aunque sea de noche, a pesar de las dificultades. Santa Teresa y San Juan de la Cruz consiguieron al fin reformar la orden carmelitana.

¿Qué ha ocurrido en nuestra tierra para que la luz de Trento se apague? Quizá la llegada de un nuevo antropocentrismo, más radical y peligroso que el del Renacimiento

Dios como principio y fin de la existencia

Y es por esto por lo que la mística católica nunca será antropocéntrica, pues pone a Dios como principio y fin de la existencia, es decir, en el centro, en su lugar. Ellos nos enseñaron que solo el que se olvida completamente de sí para darse a Dios puede alcanzarle y que el verdadero hombre se realiza cumpliendo con el orden y el destino que Él le ha dado.

¿Podrá España dar a luz escritores de la profundidad  y sabiduría de Santa Teresa y San Juan de la Cruz? ¿Qué ha ocurrido en nuestra tierra para que la luz de Trento se apague? Quizá la llegada de un nuevo antropocentrismo, más radical y peligroso que el del Renacimiento. Quizá no amemos a Dios con la pasión de Santa Teresa. Ojalá que Dios llame a nuevos santos para iluminen con la llama de su ardiente Amor las almas tibias y perdidas en las tinieblas de esta vieja España.

Belén Gómez Carmena

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