lo mejor de 2020 toros Berrendo en Cárdeno

Andalucía tiene una cantera extraordinaria. Gracias a que es una de las comunidades autónomas con más provincias, en esta bella tierra se cuentan un gran número de escuelas taurinas. Veinticuatro están registradas en la Asociación Andaluza de Escuelas Taurinas “Pedro Romero”.

Por mencionar a algunos toreros que han salido de ellas estos últimos años son Pablo Aguado, Juan Ortega, Ángel Jiménez, los hermanos Borja y Javier Jiménez, Roca Rey y entre algunos un poco más “veteranos”, podríamos recordar a Esaú Fernández, Daniel Luque, David Galván o Fortes por ejemplo. Evidentemente la lista es larguísima.

Durante los últimos meses ha despuntado un muchacho llamado Jesús Rivero y que este 4 de octubre de 2020 ha toreado en la final del primer certamen de novilladas con caballos promovido por la Junta de Andalucía junto a la Fundación del Toro de Lidia.

Marcado por la discapacidad

Este gaditano nacido en 1996 presenta una discapacidad del 50 por ciento en su brazo derecho. Según he podido encontrar, una lesión en el plexo braquial, la estructura nerviosa en la base del cuello, le ocasionó la parálisis completa de dicho brazo. Los médicos cometieron una negligencia en su nacimiento.

A pesar de intentar recuperarlo no ha sido capaz. Por ello, su capote lleva unas muescas en uno de los bordes para agarrarlo con más firmeza con los dedos; sus faenas son íntegramente con su mano izquierda y la suerte suprema es igual: mata con la mano zurda y mientras con la diestra consigue agarrar la muleta[1].

A Jesús, si lee estas líneas le escribo desde la admiración y el respeto. Con esa condición física, realizar una profesión de extrema dificultad es digno de loa. Si ha llegado a la final será porque se lo ha merecido así que desde aquí le trasmito mi enhorabuena. En dicha final ocurrió algo que nadie desea. Fue lo siguiente y ha sido tema de no poco debate en el “tuitendido”: se devolvió el primer novillo que le tocó en suerte y empezaron las especulaciones.

Una final cuestionada

Hay quien opina que fue por complicado y por lo visto el ganadero al final del festejo despachó el tema diciendo que aquel toro presentaba problemas de visión. Para rematar ese tema he podido leer alguna que otra opinión de quienes piensan que ha podido ser por sensibilidad. De otro modo, no hay un motivo veraz de por qué se cambió el novillo y salió un sobrero.

A los que opinen que haya sido por sensibilidad, lo siento, me parece dantesco. Recuerdo que en la biografía de José Miguel Arroyo “Joselito” hay un párrafo en la página 183 en el que el madrileño viene a decir que un torero nunca debería ser un pobrecito ni dar pena. Se degrada el espectáculo.

¿Cada vez que a Jesús le salga un animal con la mínima complicación habría que devolverlo? ¿Sería justo para un ganadero criar un animal durante tres años con los costes que el ganado de lidia requiere, para luego devolverlo por difícil?

El que haya hablado de sensibilidad ha hundido a Jesús. Imagino que él desea ser tratado como uno más, sin favoritismos ni nada. Yo, por lo menos, eso intentaré cuando le vea torear. Ponerse el chispeante y jugarse la vida delante de un animal exige valor y Jesús está claro que lo tiene.

A medida que avanza en su profesión, crecen las dificultades y aumenta la dureza. Ha debutado con caballos y eso lo interpreto como que por ahora se ve capaz ante la adversidad. No es lo mismo torear erales en pueblos modestos rodeado de amigos y familiares en un ambiente festivo que torear dos novillos en una feria importante y no digamos una plaza de 1ª. El público es muy duro y el toro…

Ponerse el chispeante y jugarse la vida delante de un animal exige valor y Jesús está claro que lo tiene

Así que, a vuelapluma en estas líneas, sencillamente pretendo sacar algunas rápidas conclusiones.

1º. Lo más evidente:

Esa discapacidad le obliga a torear siempre por el lado izquierdo. No siempre podrá torear por ese lado ya que en no pocas ocasiones le tocarán animales que no quieran saber nada de ese pitón. Esa es la parte más difícil. En esa situación, saber solventar con éxito el problema y salir airoso sin usar la mano diestra, no va a ser nada sencillo.

La cara positiva es que saber manejar bien los vuelos de la franela sin la espada es lo que más disfrutamos los aficionados: el buen toreo al natural. Como sólo usa la mano izquierda, sus faenas suelen ser intermitentes de naturales y de derechazos con la izquierda (si los muletazos sin espada son los naturales, ¿podríamos llamar izquierdazos a los derechazos con esa mano?, es decir, la muleta montada y usada con dicha mano). Si siempre que la situación sea favorable, realizar toda la faena por naturales como esos inolvidables años de El Cid, sería muy beneficioso para él.

2º. Ser figura.

Todo el que se inicia en el arte de Cúchares sueña con llegar arriba. Las medias tintas aquí no valen. Comprarse un Mercedes es y será el deseo de todo torero. Pero claro, para ello hay que ser el mejor, triunfar y cortar orejas sin parar. Es decir, imponer un ritmo tan bestial para marcar diferencias con el resto. Pero… eso exige hacerlo todos los días y lo más importante: ante TODOS los toros. ¿Podría hacer eso Jesús 40 ó 50 tardes cada año y varias veces en Madrid, Sevilla, Pamplona etc?

3º. El escalafón.

Que salgan toreros nuevos es algo que todos deseamos, es más, lo que queremos es que las nuevas generaciones sean capaces de retirar a los toreros veteranos y más en esta época en la que las figuras llevan tanto tiempo sin rivalidad y sin miedo a que los nuevos los desbanquen. Jesús es uno más en ese inmenso escalafón de novilleros y tendrá, con sus armas, que luchar sin cuartel para ser el mejor. Hay pocas novilladas y por ende escasas las oportunidades para demostrar su valía. Su etapa en el penúltimo peldaño de la carrera taurina será decisiva antes, si Dios quiere, de tomar la alternativa.

4º. El oficio.

Su discapacidad le pondrá a prueba cada día. No siempre los novillos podrán ser lidiados por el lado bueno del torero. Serán esas situaciones las que mostrarán su cuajo de torero. Entrenar duro con el fin de imponerse a cualquier adversidad y salir airoso, será el mejor remedio para superarlas.

 

[1] (El matar o no con la mano izquierda es algo que a mí siempre me ha dado igual. Yo considero que un torero, siempre dentro de la ortodoxia, si se ve mejor con la izquierda en vez de la diestra como estamos acostumbrados pues adelante. Un ejemplo muy claro, “El Cid” es zurdo y siempre mató con la derecha. Resumiendo, si en el momento más crucial de la faena y es lo que separa el triunfar o no, haya toreros que prefieran no usar su brazo bueno por si a alguien no le gusta, pues me parece, y lo siento, de idiotas. Precisamente en ese momento tan decisivo es cuando hay que entrar con firmeza y seguridad. Habrá quién le podrá parecer poco torero pero es algo que a mí nunca me ha importado).

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