Nota introductoria RH: A continuación se reproduce el fragmento “La Hispanidad”, recogido de “Ideas para una filosofía de la historia de España”, discurso pronunciado por Manuel García Morente, sacerdote y filósofo español que dedicó su vida y obra tras su conversión a la promoción y estudio de la Hispanidad.

El sentido de la Hispanidad

En efecto; la palabra hispanidad puede tomarse en dos sentidos: uno, concreto, y otro, abstracto.

Hispanidad, en su sentido concreto, quiere decir el conjunto de los pueblos o naciones que han brotado de la raíz española. En el mundo existen numerosos lugares, en los cuales viven pueblos independientes o quasi-independientes, que proceden de un común origen español. Hablan español; piensan en español; sienten a la española; son católicos, y no necesitan remontarse mucho en su historia para descubrir el punto en que su propia trayectoria temporal se desgaja del gran tronco hispánico.

Estas naciones hispánicas, esparcidas por todo el globo, forman, juntamente con la madre España, una singular colectividad. No las ata unas a otras ningún vínculo legal. Ninguna traba pone el más mínimo límite a su absoluta soberanía política. Y, sin embargo, por ser todas ellas hispánicas, siéntense unidas en una interna similitud. Cada una es independiente y propiamente señera. Mas ninguna puede ni quiere negar la fraternidad que las une a todas entre sí y la filialidad que las une a todas con España.

No hay en el planeta nada que se parezca a esta colectividad de las naciones hispánicas, a este «mundo común» de las naciones hispánicas, a este mundo común de la hispanidad.

La hispanidad es aquello por lo cual lo español es español. Es la esencia de lo español

Pues bien, ese vínculo impalpable, invisible, inmaterial, intemporal, que reúne de modo tan singular a todas las naciones hispánicas sobre la tierra, ese vínculo puramente espiritual, es la hispanidad en su sentido abstracto. La hispanidad no es la lengua; las naciones hispánicas no son hispánicas porque hablan la lengua española, sino al revés, hablan la lengua española porque son hispánicas. La hispanidad es anterior y más profunda que la lengua, que las costumbres, que las instituciones, que la tradición y que la historia misma. La hispanidad es aquello por lo cual lo español es español. Es la esencia de lo español. Y porque todos esos países tienen esa esencia en el fondo de su ser, es por lo que son hispánicos y juntos constituyen la hispanidad -en su sentido concreto-, o sea, el mundo común de las naciones hispánicas.

La hispanidad no es la lengua; las naciones hispánicas no son hispánicas porque hablan la lengua española, sino al revés, hablan la lengua española porque son hispánicas.

La expansión española en Ultramar no fue propiamente una colonización, ni siquiera un esfuerzo de tipo imperialista. Fue ya en su origen mismo un parto: el parto de una madre llena de fecundidad vital. En la historia de España la salida a América, la conquista y civilización de América, no constituye un accidente, más o menos hábilmente explotado, sino un rasgo que necesariamente brota de lo más profundo del alma española. El alma española contiene en los entresijos de su más honda definición el impulso hacia fuera, que la lleva a involucrarse en donde la llaman y en donde no la llaman.

Sembrar Hispanidad en América

En este radical impulso expansivo de la hispanidad tiene su origen ese «mundo común» de las naciones hispánicas. Porque España no fue a América para traerse América a España, sino para sembrar hispanidad en América. El movimiento de traslado a América -empezando por el descubrimiento, la conquista, la «población», y terminando por la emigración actual- ha sido siempre popular en España.

Otros países han sido realmente colonizadores o imperialistas en el estricto sentido de la palabra; han querido traer a sí, someter a su dominio político, incorporar a su economía las comarcas nuevas. España, en cambio, se ha dado a ellas. Los españoles marchaban a América para vivir allá, para fundar allá, para crear allá otras Españas.

Hispanidad es grandeza generosa, que antes prefiere hacer donación y merced, que embolsar provecho y beneficio. Grandeza generosa fue la de España en el siglo XVI enviando a sus hijos al Nuevo Mundo a hacer cristianos y a fundar naciones, no a establecer factorías. Y de la grandeza generosa -virtud esencial de la hispanidad- ha nacido sobre la tierra esa incomparable colectividad humana, que sin necesidad de estructura alguna concreta, reúne en un espíritu, en un estilo, en un modo peculiar de ser hombre, todo ese mundo común de las naciones hispánicas.

RH: El discurso completo, al encontrarse descatalogado, se puede obtener adquiriendo las obras completas de Manuel García Morente editado por Anthropos-Fundación Caja Madrid o en el siguiente enlace:

http://www.educacionyfp.gob.es/revista-de-educacion/dam/jcr:9606dd30-290a-4297-874c-79575c784368/1942re26letras01-pdf.pdf

 

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