Decía Sor Lucía de Fátima al Padre Fuentes (26 de diciembre de 1957) que no existe «ningún problema, por difícil que sea, que no podamos resolver por el rezo del Santo Rosario». El rezo del Santo Rosario es un arma de guerra eficaz, no solamente para el combate espiritual, sino también para solucionar los problemas temporales.

Así, no hay ningún problema, temporal o sobre todo espiritual, referido a la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo o de las comunidades religiosas, o de la vida de los pueblos y naciones, que no encuentre solución en el rezo del Santo Rosario. ¡Nada se le escapa a Santa María, Nuestra Madre!

De ahí que un grupo de jóvenes católicos de Madrid convoque un Rosario por la Juventud de España el próximo sábado 26 de febrero a las 19.00 h (calle de San Justo, 4). El recorrido será desde la Basílica Pontificia de San Miguel hasta la Plaza de España.

Oración por los frutos del rezo del Rosario

Santa María, Madre Nuestra, que en la Batalla de Lepanto (1571), en la que la Cristiandad combatía en inferioridad contra los turcos, diste la victoria a tus hijos, que confiados rezaban el Santo Rosario; ruega por nosotros.

Santa María, Madre Nuestra, que en la batalla contra los protestantes de la Rochelle (1628) diste la victoria al ejército francés, que cada noche te honraba con el rezo del Santo Rosario y llevaba tu imagen en procesión entorno a la ciudad sitiada; ruega por nosotros.

Santa María, Madre Nuestra, que defendiste la fe en Filipinas (1646), amenazada por una terrible flota de protestantes holandeses, y diste una victoria – humanamente inexplicable -, a los soldados que rezaban el Santo Rosario y defendían Manila al grito de “viva la fe en Cristo y la Virgen del Rosario”; ruega por nosotros.

Santa María, Madre Nuestra, que en la ciudad de Viena (1683), asediada por los turcos, en la que por cada soldado cristiano había tres musulmanes, diste la victoria al rey Juan Sobieski de Polonia, que no dejó de invocar el Santo Nombre de María y mantuvo el Santo Rosario todo el día entre sus manos; ruega por nosotros.

Santa María, Madre Nuestra, que protegiste a los jesuitas de Hiroshima (1945) que cada día rezaban juntos el Santo Rosario, y no permitiste que la bomba atómica – que cayó muy cerca de ellos -, destruyera su parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los pocos edificios que resistió a la catástrofe; ruega por nosotros.

Santa María, Madre Nuestra, que tras la Segunda Guerra Mundial (1949-55), liberaste Austria de la ocupación comunista gracias a una Cruzada del Rosario en las familias y en las parroquias, predicada por el Padre Petrus Pavlicek, al que dijiste “recen el Rosario todos los días y habrá paz”; ruega por nosotros.

Santa María, Madre Nuestra, a la que millones de mujeres brasileñas invocaron rezando cada noche el Rosario en las calles, alcanzando el milagro de derrocar al gobierno comunista de Goulart (1964) sin derramamiento de sangre;               ruega por nosotros.

Santa María, Madre Nuestra, que mostraste el poder del Santo Rosario en la rebelión pacífica (1986) que derrocó al dictador Marcos, en la que los filipinos usaron sólo sus manos para sostener el rosario y sus rodillas para rezarlo; ruega por nosotros.

Santa María, Madre Nuestra, que en nuestra querida patria España, ante la aparente victoria del Maligno que ahoga y sofoca la voz de tu Hijo, que es el Camino, la Verdad y la Vida, nos darás la victoria por el rezo del Santo Rosario; ruega por nosotros.

Santa María, Madre Nuestra, que en la actual batalla contra la Cultura de la Muerte sabemos que #RezarSalvaVidas, y que darás la victoria a tus hijos, que confiados en tu intercesión, seguirán rezando el Santo Rosario a pesar del riesgo de ir a la cárcel; ruega por nosotros.

Santa María, Madre Nuestra, que ante los enemigos de la Cruz que quieren hacer desaparecer para la juventud española todo signo de esperanza y redención, darás la victoria a los que no olviden tu poder intercesor por el rezo del Rosario; ruega por nosotros.

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